Lágrimas, angustia y soledad ante la muerte

Imagen de la Virgen de las Lágrimas. / N. Brandón

Desconsuelo, luto, pasión y devoción ante el paso de tres tallas marianas en la procesión del Dolor de Nuestra Madre, la más numerosa de este Martes Santos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Dolor prendido en la mirada, en el caminar, en el corazón. Dolor que ha emergido en tiempo de pasión y que ha contagiado León. Como cada Martes Santos en la procesión del Dolor de Nuestra Madre.

El sol ha rasgado el cielo para iluminar la salida de Santa Nonia las tres tallas marianas que han vuelto a escenificar uno de los momentos más sobrecogedores de la Semana Santa leonesa, el desgarrador dolor de una madre ante la muerte de un hijo.

Desconsuelo, luto, pasión y devoción prendido en los cofrades de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y la Soledad que han teñido de negro luto el casco histórico de la capital.

Abriendo el cortejo, la Virgen las Lágrimas, la que en sus orígenes fuera conocida como la Dolorosa pero que no encontró la aceptación popular, por su tez morena y su rostro arrugado por la angustia. Imagen que si bien permitió equiparar los derechos de las mujeres de la cofradía, aglutinando en 1993 a las primeras hermanas braceras de la hermandad.

Un instante de la salida de la procesión del Dolor de Nuestra Madre.
Un instante de la salida de la procesión del Dolor de Nuestra Madre. / A. Cubillas

Siguiendo sus pasos, la imagen doliente de la Virgen de las Angustias, primera imagen titular de la cofradía y una de las más destacadas a nivel artístico de la Semana Santa leonesa, que representan a esa madre llorando ante el cuerpo sin vida de su hijo que reposa en su regazo.

Un cortejo que cerró la Virgen de la Soledad, parapetada en el trono tras decenas de largas velas, una de las imágenes que más devoción despierta, siendo la imagen más aplaudida a la salida y a su paso de la procesión más numerosa del Martes Santo en León.

La salida de los pasos su giro hacia la calle la Rúa y el discurrir hasta el final de la calle San Francisco resultaron algunos de los instantes más visuales de una marcha marcada por el recogimiento y que ha sumado estampas impensables en el entorno del viejo consistorio de San Marcelo.

Estremecedor también ha sido el encuentro Plaza de las Concepcionistas, cuanto las bandas han dejado un solo tambor para acompañar a los pasos mientras las monjas del monasterio han cantado a las marianas imágenes.

Un cortejo en el que el día se difuminó con la noche y que embriagó de emoción, llanto y dolor la capital leonesa.