Esencia propia, estilo Sacramentado

La Cofradía del Sacramentado ultima los ensayos de su particular forma de puja -a dos hombros y adaptado al marchar del paso- para lucir este sábado en unas repletas calles de León que ya esperan la salida en Santo Martino de una joven penitencial con aires de otros lugares y respeto a la tradición de la Semana Santa leonesa

Ensayos entre los braceros del Sacramentado. / Inés Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

Cuatro pasos... y los izquierdos.

Dos hombros y adaptarse al ritmo de la marcha.

Tan complicado podría ser pujar algunas tallas en esta cofradía como acordarse de su nombre completo, el más complejo sin duda de la Semana Santa de León.

Y en esa complejidad nace la peculiaridad y la belleza con la que saludan cada año a los días de Pasión en la capital leonesa.

La Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los Leoneses es estilo distinto, estilo propio, que hace de su forma de puja, a dos hombros y al marchar del paso, una característica propia y vistosa como pocas.

El Mercado de Ganados de León lleva varias semanas acogiendo los ensayos de este grupo de braceros que portan a Nuestro Padre Jesús de la Esperanza Cautivo ante Anás y a María Santísima de la Piedad con una marcha inconfundible y que sólo hace el Sacramentado.

«Este estilo nadie lo lleva en la Semana Santa de León. Nosotros pujamos a dos hombros, que lo que hace es repartir el peso y no cansarte tanto. Otra cosa especial son los ensayos para adaptar los pasos a la marcha que tocan en cada momento», explica su hermano mayor, Javier Fernández.

Salir en procesión con la Banda del Santísimo Cristo de la Victoria, «una banda tan especial» les ha empujado a ensayar, probar con un paso, con otro distinto hasta llegar a lo que son ahora. «Cada marcha tiene sus pasos distintos y ver eso es espectácular».

El caso de la 'Piedad'

En el caso de la 'Piedad', María Fernández es la encargada de la dirección del paso. Junto a Noelia y Ana sacan esta talla. Ella dirige el trono por fuera, lo colocan y ayudan en las subidas y bajadas y, por dentro, va Manu, el vocero.

Una figura también desconocida entre los leoneses, la del vocero, que va debajo del paso indicando los cambios que hay que hacer. Siempre siguiendo el ritmo de la música, va ordenando la marcha y facilitando que la procesión avance con este estilo tan propio.

Todo ello le da a esta penitencial un carácter 'andaluz' -sevillano-, aunque sus inicios nada tienen que ver con el sur y su primer paso, Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, es de un imaginero palentino afincado en León, Melchor Gutiérrez. «Cuando ha llegado el 'Cautivo' sí que ha aportado una influencia más sevillana, pero no es decir que seamos sevillanos, yo creo que no, tendremos influencias pero nos sentimos de León», afirma Javier Fernández.

Una cofradía joven

Este año, además, esta cofradía muy vinculada con San Isidoro cumple 25 años desde su fundación. Actualmente cuenta con 400 hermanos con el objetivo de estabilizarse y que todo funcione. Abren la Semana Santa el Sábado de Pasión y este 2019 también la cerrarán, pues en la madrugada del Domingo de Resurrección sacarán a la calle el 'Piadoso Vía Lucis'.

Apenas restan unos días para que esta peculiar puja regrese a la capital leonesa. Lo harán acompañados por braceros del Gran Poder, que prestan su ayuda para poner en la calle esta procesión que evoca aires de otras tierras, respeta las tradiciones de la suya y vela por engrandecer una Semana Santa que su azul marino y sus capillos altos de un metro ya esperan en capilla.