La Pasión despide al 'Lignum Crucis' en un León entregado a sus centenarias

Ell Lignum Crucis, en la procesión de este Lunes Santo.

La antaño Procesión del Pregón celebra un emotivo acto donde se congregan las tres cofradías 'negras' de la ciudad: Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Dulce Nombre de Jesús Nazareno y Real de Minerva y Veracruz

R.FARIÑASLeón

Emoción a raudales. Las despedidas no siempre son amargas y esa teoría defendieron con orgullo los braceros de Minerva y Veracruz.

El cielo no amargó el Lunes Santo y la Procesión de la Pasión volvía a rescatar del recuerdo la esencia de antaño, el alma de las centenarias, el color negro de tres penitenciales que custodian y salvaguardan el espíritu de la Semana Santa de León.

La Cofradía de Nuestra Señora de las Angusitas y Soledad, el Dulce Nombre de Jesús Nazareno y la Real de Minerva y Veracruz fueron fieles a la cita y la capilla de Santa Nonia se convertía en el foco de atención con la caída del sol.

Hubo que esperar al tercer turno para admirar por última vez un símbolo de la Pasión leonesa que hoy se apagaba para dar relevo a un nuevo trono y una nueva custodia. Minerva, de forma extraordinaria, cedió el puesto de la Piedad de Salvador Carmona al Lignum Crucis, la cruz anicónica de Tau, datada en finales del siglo XVI y su trono del arquitecto Cárdenas, de 1917, que procesionaban por última vez antes de quedar de forma permanente al culto en la iglesia de San Martín.

La Agrupación Musical del Dulce Nombre de Jesús Nazareno puso el paso al caminar de los braceros y manolas de la talla, que también se despedían de este símbolo que custodia una reliquia de la Santa Cruz de Cristo.

Antes, Angustias había tomado la salida en primera posición, haciendo honor a su condición de penitencial más antigua de la capital leonesa. La Banda de Cornetas y Tambores de la penitencial mariana abría la Procesión de la Pasión, y daba paso a las interminables hileras de papones de filas, que acompañados de sus cruces saludaban al Lunes Santo.

La Virgen de las Angustias, obra de Juan de Angers, y perteneciente a la escuela de Juan de Juni, atravesaba el viejo reino custodiada por su espectacular trono custodiado por cuatro águilas. La música de la Agrupación de Angustias y Soledad fue la encargada de acompañar a la titular.

En segunda posición, la cofradía de Jesús llenaba de silencio, emoción y respeto las empedradas calles de la ciudad. Sólo el sonido de su Banda de Música quebraba la admiración que Nuestro Padre Jesús Nazareno genera entre los leoneses.

En Nazareno, en sus calles

El 'Señor de León' estaba en la calle. Su mirada fija, su cruz al hombro y el movimiento de sus braceros anunciaban al pueblo que 'ya es hora' para la Semana Santa. Las cornetas y tambores de la penitencial retumbaban al paso de la imagen más venerada de la ciudad.

La Pasión vivía así un día especial, una procesión extraordinaria donde el Lignum Crucis protagonizaba el desfile antes de regresar a 'capilla' para su exposición al culto, en su despedida un siglo después de las calles de León.