Sábado de Pasión

El el tiempo de la Esperanza

Talla de la Nuestro Padre Jesús de la Esperanza / S. Santos

Miles de fieles arropan la procesión central del Sábado de Pasión, coincidiendo con el 25 aniversario de la Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de La Piedad, Amparo de los Leoneses

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

De nuevo las lágrimas brotaron en San Isidoro. Lágrimas de emoción, de ilusión, de esperanza.

El cielo azul abrió paso al Sábado de Pasión y León pudo abrazar a la procesión de Jesús de la Esperanza, que pudo cruzar el arco de la Colegiata de San Isidoro para recorrer el centro de la capital leonesa.

El incienso ha vuelto a embriagar las calles de la ciudad donde los tambores truenan, las cornetas suena y las campanas repican en este segunda día de la Semana Santa.

Capillos –los más alto de la pasión leonesa de hasta un metro- y pies descalzos de los braceros que han pujado los cuatro pasos de la Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de La Piedad, Amparo de los Leoneses.

Este año, además, señalado en el calendario para los cerca de 400 hermanos que componen esta cofradía muy vinculada con San Isidoro y que cumple 25 años desde su fundación. Un procesión cargada de emoción, que arrancó las lágrimas a braceros y fieles que quisieron abranzar este acto.

A las 18:00 de la tarde, puntual, los braceros sacaban de la Real Basílica de San Isidro la talla de Jesús Cautivo ante Anás, era el inicio de este Sábado de Pasión en el que los leoneses se han reencontrado con el Cristo que viene a predicar un mensaje de Esperanza.

La 'marca' del Sacramentado

Con su túnica blanca y las manos atadas por la parte de adelante, ha discurrido por el itinerario ante la mirada de Anás, representando el momento en que ante sus preguntas, Jesús contesta: ¿Por qué me preguntas a mí? Interroga a los que escucharon lo que he dicho.

Sus braceros, a dos hombros, movían la talla de Jaime Babío al ritmo que marcaban las cornetas y tambores de la Banda del Santísimo Cristo de la Victoria, en su única participación en la Semana Santa leonesa.

Un paso pujado a dos pasos, siguiendo la marcha, una característica propia del Sacramentado y vistosa como pocas. El único paso con esta marcha inconfundible junto con el de la Virgen de la Piedad y del Milagro, que siguió sus pasos con su elegante caminar pujada por 60 braceros.

Amenaza de lluvia

Una talla que representa el misterio de la Virgen en su sexta angustia sosteniendo el cadáver de su hijo y que ha sido el objeto de innumerables fotografías por parte de los fieles que han salido al paso de la procesión.

Una imagen a la que le ha sucedido la talla de Jesús de la Esperanza que muestra a un cristo yacente pujada por 80 braceros y al ritmo de la agrupación musical de la cofradía Cristo del Gran Poder.

Aunque si hay un instante embriagador en esta procesión, fuese es el baño de pétalos que acompaña el inicio del caminar de la hermosa talla de la Virgen de la Esperanza y que durante unos segundos quiso empañar la lluvia.

Procesión de Jesús de la Esperanza. / A. Cubillas

Finalmente, quedó simplemente en una amenaza y la lluvia, que dejó en 2016 esta procesión, dio un tregua, permitiendo a los miles de fieles que se agolparon durante todo el recorrido disfrutar del acto central del Sábado de Pasión de la Semana Santa leonesa.