El Dainos invoca a la Buena Muerte

Procesión del Dainos en la tarde del Domingo de Ramos. / S. Santos

Solemnidad, pausa y silencio marcan el estremecedor caminar del Dainos, arropado por cientos de fieles que enmudecen en la tarde del Domingo de Ramos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Solemnidad, pausa y silencio.

Silencio sólo roto ante la plegaria. «Dainos Señor buena muerte, por tu santísima muerte».

Luto en los acompañamientos y respeto en la Inmemorial Procesión del Dainos, antaño Santo Rosario de la Buena Muerte, que ha vivido su gran momento en la jornada dominical.

Domingo de Ramos

Estremecedor el paso sobrio y austero del Dainos, un paso de silencio. Tradición, fervor y pasión en una hermosa procesión a ritmo del golpeteo de horquetas y tabletas.

En la calle, cientos de fieles dando calor a una de las tallas más llamativas de la Pasión leonesa, Jesús el Nazareno con el peso de la cruz sobre su hombro y arrodillado en una de sus caídas en el camino al calvario, ha recorrido las estrechas calles de León.

Estremecedora escena de una procesión de arraigo inmemorial con la Orden Franciscana Seglar poniendo el recogimiento y la solemnidad de un paso que sólo ha tenido la ambientación musical de las Siete Palabras.

Reverencial caminar la de esta procesión marcada por el respeto y la devoción de los hermanos llamando a la oración que ha acompañado la marcha procesional hasta alcanzar de nuevo la Iglesia de los Padres Capuchinos.

Una procesión, seguida en silencio, que tuvo momentos sumamente atractivos. Durante la misma se rezó el tradicional Rosario de la Buena Muerte y al paso del cortejo por la Capilla de Santa Nonia, se producía un emotivo encuentro entre la imagen del Nazareno del Dainos y la Virgen de las Lágrimas.

Tradición, fervor y pasión para arropar a uno de los pasos más representativos de la esencia de la Pasión leonesa.