El Castillo de los Templarios de Ponferrada rememora este fin de semana el final de la Revuelta de los Irmandiños

Recreación de la Batalla de los Irmandiños en el Castillo de los Templarios de Ponferrada./César Sánchez
Recreación de la Batalla de los Irmandiños en el Castillo de los Templarios de Ponferrada. / César Sánchez

Las obras en la fortaleza obligan a los organizadores a programar actividades en el casco antiguo de la ciudad

D. ÁLVAREZPonferrada

La asociación Caballeros de Ulver organiza este fin de semana la tercera edición de la recreación histórica de la Revuelta de los Irmandiños, una serie de batallas que enfrentaron, hace 550 años, a las clases populares y la baja nobleza con los señores de la tierra. El Castillo de los Templarios de Ponferrada será el escenario del asalto que acabó con este episodio histórico. Además, la asociación instalará un campamento en el interior de la fortaleza en el que se llevarán a cabo diversos talleres relacionados con la temática medieval.

En total, está prevista la asistencia de más de 120 recreadores procedentes de Asturias, Valladolid y, por primera vez, de la vecina comunidad de Galicia. «Es importante porque también es un episodio de su historia», subrayó el presidente de los Caballeros de Ulver, Gonzalo González. Las obras que se llevan a cabo en la zona del Castillo Viejo serán uno de los 'hándicaps' de cara a este año, reconoció el representante del colectivo, que aseguró que habrá más actividades en la calle para adaptar la representación a las restricciones de espacio.

Así, grupos de soldados patrullarán las calles del casco antiguo y controlarán los salvoconductos de los viandantes en la Puerta del Reloj. También habrá levas de niños para la milicia del conde de Lemos y exhibiciones de tiro con arco y de liza en el patio del palacio. La gran batalla tendrá lugar el sábado a las 19.00 horas. En el interior de la fortaleza, los caballeros mantendrán durante todo el fin de semana representaciones de la vida cortesana y de las distintas labores civiles y militares que se llevaban a cabo durante el siglo XV.

Al respecto, la concejala de Cultura de la capital berciana, Concepción de Vega, destacó la labor didáctica de la asociación para acercar al gran público estos eventos históricos y le agradeció que «lleve un momento de la historia del Bierzo a un ambiente tan especial como el Castillo de los Templarios». La edil apeló a la prudencia y a la colaboración ciudadana para mantener la seguridad en un evento que se acompañará de un importante despliegue de caballeros armados.

La concejala de Cultura de Ponferrada, Concepción de Vega, y el presidente de la asociación Caballeros de Ulver, Gonzalo González, durante la presentación de la recreación del asedio de los Irmandiños.
La concejala de Cultura de Ponferrada, Concepción de Vega, y el presidente de la asociación Caballeros de Ulver, Gonzalo González, durante la presentación de la recreación del asedio de los Irmandiños. / César Sánchez

Contexto histórico

En el año de 1467, en el marco de las hostilidades entre Enrique IV y Alfonso XII por la sucesión del trono de Castilla, se crea la Santa Irmandade do Regno de Galicia, formada por campesinos, burgueses y miembros de la baja nobleza que, cansados de los desmanes de la alta nobleza, se levantan en armas contra ellos. Tras destruir más de 140 castillos en Galicia, avanzan hacia el Bierzo, haciendo retroceder a la nobleza gallega hasta la fortaleza de Ponferrada, que también pertenece a Don Pedro Álvarez de Osorio, conde de Lemos.

Las primeras fortalezas bercianas, como Balboa, Cornatel, Sarracín y Corullón, son arrasadas y es en la de Ponferrada donde, con ayuda del conde Álvaro de Trastámara, que hasta aquel momento había apoyado a los Irmandiños, se pone freno a la revuelta. Apenas dos años después los Irmandiños sufren su mayor derrota en Santiago de Compostela a manos de tres ejércitos que salieron desde Portugal, Salamanca y Ponferrada. Según explicó González, la recreación de este año se centrará en la última parte de este trienio (1467-1469) y en la derrota de los sublevados, que tuvieron que reconstruir algunas de las fortalezas destruidas como castigo.