Santa María de la Alameda, caminando entre patrimonio y cultura a un paso de Madrid

Santa María de la Alameda, caminando entre patrimonio y cultura a un paso de Madrid

Se sitúa en la Sierra Oeste de la comunidad madrileña donde marida a la perfección con el bello paraje que le rodea

ÁLVARO ROMERO

El pequeño pueblecito de Santa María de la Alameda ocupa una reducida parte de la Comunidad de Madrid y se sitúa en el extremo septentrional de la Sierra Oeste, muy cerca de las provincias de Ávila y Segovia, y a tan solo 60 kilómetros de la capital. Una localización perfecta para los vecinos de la gran ciudad que eligen esta comarca para realizar alguna escapada y conectar con la naturaleza. Importantes pueblos colindantes como San Lorenzo de El Escorial o Robledo de Chavela potencian aún más el interés turístico de la zona.

La población se distribuye en ocho entidades diferenciadas: Santa María de la Alameda (capital del municipio y sede consistorial), La Estación de Santa María de la Alameda, Navalespino, Robledondo, La hoya, La Paradilla, Las Herreras y El Pimpollar.

Riqueza arquitectónica

De trazos irregulares y delicadas construcciones, así son las calles que forman el centro urbano de la localidad. En sus vías más importantes se aprecia la arquitectura típica serrana con muros de piedra y bellas balconadas. Todo recorrido tiene un punto de partida común, la plaza de la Constitución, eje neurálgico de Santa María de la Alameda. Allí se levanta, dominando el espacio, el Ayuntamiento, construido en el siglo XIX.

Frente a él asoma la iglesia de Nuestra Señora de la Alameda, mezcla de estilos gótico y barroco, fue construida en el siglo XVI. Mención especial merecen el retablo del altar mayor, el ábside de mampostería con contrafuertes de sillería de granito y la bóveda de crucería de la cabecera, joyas de un edificio que tuvo que ser restaurado tras la Guerra Civil.

Una de sus obras civiles más significativas es la vieja estación levantada en 1863, de la cual aún se conserva el edificio de viajeros y el muelle. Una bella construcción que servía de parada en el trayecto ferroviario entre Madrid y Ávila, cuyos muros parecen hablar sobre miles de historias de viajeros que allí pararon a lo largo de los años de ferviente actividad.

Respirando aire puro

El valor natural del municipio se aprecia en cada rincón. El agua está siempre presente gracias a los cauces de los ríos Aceña y Cofio, y los arroyos del Hornillo y del Tobar. Factor fundamental para mantener siempre activa la flora que puebla el entorno. Una importante masa forestal donde destacan bosques de roble y pino, además de encinas, arbustos y matorrales que, aunque en menor medida, también hacen acto de presencia.

En el municipio se ofertan multitud de actividades vinculadas con la naturaleza, además de poder practicar ala delta y parapente, es común entre los visitantes realizar senderismo o rutas en mountain bike.

Santa María de la Alameda forma parte, junto con San Lorenzo del Escorial, de uno de los espacios protegidos más importantes de la Comunidad de Madrid, el conocido como Paraje Pintoresco del Pinar de Abantos y zona de la Herrería. La relevancia de este lugar depende, en parte, de la fauna que alberga. Buitres negros, buitres leonados y águilas imperiales dominan el territorio sobrevolando el municipio y sus alrededores. En tierra destacan especies como ciervos, jabalíes, corzos y gamos, entre otras muchas.

Carnes y setas

La gastronomía tradicional de Santa María de la Alameda se basa en productos locales, encontrando su pilar más importante en las carnes de ternera puesto que existen numerosas explotaciones ganaderas que pastan en libertad.

Además, tanto pinares como dehesas suponen el escenario ideal para el crecimiento de setas, especialmente en época otoñal, donde asoman setas de cardo, níscalos y boletus que posteriormente sirven como ingredientes en los restaurantes de la comarca. Los turistas pueden degustar allí suculentos y deliciosos platos elaborados con gusto y esmero.

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