Mijas, ritmo pausado y arte malagueño entre casas encaladas

Mijas, ritmo pausado y arte malagueño entre casas encaladas

De blanco inmaculado destaca a pies de la sierra homónima, frente al azul del mar, mostrando una estampa típica andaluza

ÁLVARO ROMERO

El hermoso pueblo de Mijas puede presumir de ocupar una excelente posición en la provincia de Málaga, entre la sierra y el mar. Situado en plena Costa del Sol, se dispone concretamente sobre la ladera de la sierra homónima como si de un balcón al Mediterráneo se tratara. Ofrece al viajero un bello contraste entre la esencia tradicional de estas tierras y las tendencias turísticas actuales con el objetivo de encontrar el equilibrio perfecto para que el viajero se sienta como en casa y que su visita se convierta en una experiencia inolvidable.

Mijas es el mejor ejemplo de típico pueblo blanco andaluz, pasear entre sus sinuosas callejuelas supone adentrarse en rincones encalados, bonitos patios y delicados jardines. El día a día transcurre relajado en un lugar donde domina la tranquilidad, el sosiego y el ritmo pausado, perfecto para desconectar de la rutina diaria y cargar las pilas. Todos estos encantos lo sitúan entre los destinos turísticos más atractivos de la provincia.

Donde manda el blanco

En este pueblo malagueño se deja notar el inmaculado color blanco entre el verde de los pinos que decoran la sierra y el profundo azul del mar. Su casco histórico, declarado Conjunto Histórico- Artístico queda enclavado en el interior del municipio, sobre la ladera de la sierra. En este lugar se alza imponente dominando el horizonte con un trazado urbano de origen árabe que hace honor a su importante carga histórica.

La mejor opción es descubrir el pueblo a pie aunque también existen otros modos de hacerlo, como los burro taxis. La diminuta plaza de toros de forma ovalada es uno de sus rincones más curiosos y visitados por los turistas. Entre tanto recoveco se levantan algunos de los monumentos religiosos más emblemáticos, como son la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción y el santuario de la Virgen de Peña, del siglo XVII, la patrona del pueblo.

La plaza de la Virgen de la Peña es el espacio más destacado, una amplia explanada repleta de tiendecitas de suvenires, bares típicos y restaurantes de comida tradicional andaluza. Punto de encuentro tanto para vecinos como turistas, cuenta también con lugares de descanso y pequeñas zonas verdes que ayudan a cobijarse del sol y refrescan el ambiente cuando el calor aprieta. Las excelentes condiciones climatológicas y las altas temperaturas son la tónica habitual de un pueblo que regala más de 300 días soleados al año. Allí se sitúan también dos edificios importantes, la oficina de turismo y el Ayuntamiento.

Complementando la base cultural de la zona en general y Mijas en particular, entre tanta belleza arquitectónica aparecen diferentes museos y galerías, un factor que potencia más si cabe la oferta turística. Algunos de los más curiosos e importantes son: el Carromato de Mijas, que exhibe una curiosa colección de miniaturas; la Casa Museo de la Villa, de características histórico- etnológicas; el Centro de Arte Contemporáneo, que protege obras de importantes figuras de la pintura como Picasso, Dalí y Miró; el Molino de Harina y el Centro de Interpretación de las Torres Vigías en el Torreón de La Cala, situado en Mijas costa.

El paseo de la muralla regala un bonito recorrido, caminar tranquilamente por allí y disfrutar de las excelentes vistas desde sus balconadas o de los jardines colindantes supone un ejercicio relajante para todo el que hasta allí se acerque.

Imposible aburrirse

Mijas es sinónimo de playa, cuenta con un amplio litoral cuidado con mimo por los vecinos. En su costa ondean nueve banderas Q de Calidad Turística y tres Banderas Azules, títulos que consolidan sus arenales como de excelente calidad medioambiental y turística, valorando la excelencia de sus aguas y sus completos servicios.

El fondo marino mijeño alberga una importante biodiversidad, con especies vegetales y animales únicas. De todos ellos, el de Calahonda es el más bello y mejor valorado, catalogado como Lugar de Interés Comunitario. Además de ser un área con presencia de cetáceos. Fuera del agua se pueden apreciar dunas mediterráneas y avistar aves marinas.

Todo este entorno supone un marco sublime para la práctica de actividades deportivas como: parapente, ala delta, rutas de senderismo por la Sierra de Mijas y deportes náuticos. Sin olvidar el golf, la Costa del Sol cuenta con numerosos campos para practicarlo.