Paso firme hacia la fe de San Sebastian

Laguna de Negrillos se engalana para conmemorar el Corpus Christi con más solera de la provincia de León con el centurión romano como protagonista

San Sebastián en una de sus reverencias. / I. Santos
I. SANTOS Laguna de Negrillos

Las campanas de la Iglesia marcan la hora. Los danzantes, subidos a los bancos de la parroquia, ataviados con sus trajes, lazos y faldas comienzan a interpretar la música que da aviso a los asistentes de que el mayordomo ya está preparando al San Sebastián.

El joven Juan Manuel Martínez, de 26 años, ha sido este año el encargado de dar vida a esta popular figura que en la localidad de Laguna de Negrillos se vive como una de las fiestas grandes.

El San Sebastián del Corpus Christi viste calzón negro y medias blancas con filigranas caladas. Una casaca militar en color negro con pechera roja y dos hileras de botones a juego con un gorro napoleónico que cubre su cabeza. San Sebastián era una de las figuras más representativas de la corte, principal baluarte en la persecución de los cristianos a las órdenes del emperador Diocleciano.

Pero Sebastián era mucho más. Desafiando las órdenes de su emperador no cumplía con los sacrificios paganos y colaboraba y ayudaba a sus compañeros encarcelados por la religión.

Pasos firmes, sin doblar las rodillas. Fuerte y muy despacio San Sebastián clava el talón izquierdo en el suelo, sube el derecho y se detiene un instante. Eleva todo el cuerpo con un golpe seco, baja la planta del pie izquierdo y avanza clavando fuerte el tacón derecho. Una y otra vez.

Entre fotografías y miradas de atención los asistentes no se pierden un detalle. San Sebastián hace una reverencia frente a la imagen del niño Jesús, a los pocos metros la repite frente al Santísimo y los aplausos de emoción ensordecen el templo.

Los danzantes no cesan de animar a su compañero que con paso lento pero firme sale poco a poco de la Iglesia y continúa su recorrido por las calles de Laguna de Negrillos, donde nadie quiere perderse esta tradicional procesión.

Cuentan en la localidad que el emperador obligó a San Sebastián a elegir entre seguir siendo su fiel soldado o ser cristiano. «Cristiano ante todo», replicó a Diocleciano quien le condenó a morir.

Tras la figura de San Sebastián salen en procesión las imágenes de la parroquia llevadas en andas por las gentes de Laguna de Negrillos. A su lado los danzantes, los ángeles custodios de la Sagrada Forma portada bajo palio y a la que durante toda la procesión en ningún momento dan la espalda.

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