El estrés en el embarazo puede impedir que el bebé desarrolle su propio cortisol

Una mujer embarazada se acaricia la tripa./Archivo
Una mujer embarazada se acaricia la tripa. / Archivo

Un estudio pionero de la Universidad de Granada demuestra que la madre puede comprometer la salud de su hijo de forma inconsciente al vivir experiencias estresantes durante la gestación

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZMadrid

La vida está llena de experiencias altamente estresantes. Relaciones tóxicas, exceso de trabajo, pensamientos negativos, pérdidas de seres queridos, amores conflictivos, ruido, soledad... Situaciones que pueden comprometer la salud de cualquiera, pero que durante el embarazo actúa por partida doble, en la madre y el bebé.

La mayoría de los estudios que han investigado los efectos del estrés en el embarazo coinciden en que esta alteración puede tener efectos nocivos en el futuro ser, pero un nuevo estudio desarrollado por la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado por primera vez que la transferencia de cortisol –la hormona que ayuda al organismo a controlar el estrés- de la madre al feto durante el primer trimestre de gestación, hace que el feto pueda verse incapaz de producir su propio cortisol de forma independiente al poseer los excedentes de la progenitora. El trabajo ha sido publicado en la revista 'PLoS ONE'.

Así pues, el bebé cuya madre ha estado estresada durante el embarazo tendría niveles de cortisol más bajos al nacer, ya que su organismo se encuentra alterado y le impide generarlos por sí mismo. Además, el estrés psicológico percibido de la madre en el tercer trimestre contribuye a esta disminución en los niveles de cortisol del recién nacido. Esto es un problema porque, entre otras cosas, una de las funciones de la hormona es ayudar en la maduración pulmonar. Por ello, cuando se detectan este tipo de problemas es necesario administrar corticoides a la madre.

«Tal es la importancia del estrés en esta etapa que ha surgido el término 'estrés específico del embarazo' para definir aquellos pensamientos y preocupaciones que tiene una madre sobre todo lo que rodea a su embarazo», indica Borja Romero González, autor principal e investigador del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UGR.

En este estudio se ha realizado un seguimiento de 80 mujeres embarazadas hasta el parto, con múltiples medidas psicológicas y de cortisol en pelo, para comprobar cómo repercuten los niveles de estrés, tanto psicológico como fisiológicos en los niveles de cortisol en pelo de los recién nacidos. Además, se trata del primer estudio que se realiza en todo el mundo para comprobar esta relación, únicamente vista previamente en monos.

Este estudio se enmarca en el denominado GESTASTRESS, que se incluye en el grupo de Proyectos I+ D de Excelencia concedidos por el Ministerio de Economía y Competitividad.

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