Ignorada votante

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta, Carmen Calvo./EFE
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta, Carmen Calvo. / EFE
Rosa Palo
ROSA PALO

A algunas se nos nota que no somos millennials en cuanto citamos series viejas. Se nos nota en eso, en que nos sabemos el Padrenuestro antiguo y en que podemos citar de memoria todas las novias de Colate por orden cronológico. Y las de Julio Iglesias. Y las de Sergio Ramos, al menos hasta que se casó con Pilar Rubio. El futbolista cuenta en el documental sobre su vida que soñó con la presentadora durante tres noches, se lo dijo a sus familiares y amigos y estos le animaron a ponerse en contacto con ella. No sé si le habrían animado en el caso de que Ramos hubiera soñado con Carmen de Mairena, aunque todo es posible en Granada. Y en Sevilla.

Sánchez, otro fantasioso, soñó que podía ganar las elecciones por amplia mayoría. Cuando se lo comunicó a los suyos, estos le dijeron «pues repítelas». Ya sabemos que los androides sueñan con ovejas eléctricas, pero seguimos sin saber qué pasa por la cabeza de los hombres cuando duermen. Y de las mujeres. Yo he soñado más de tres veces (y de cuatro) con Michael Fassbender pero, incomprensiblemente, nadie me ha animado a escribirle. Aunque, de hacerlo, no sabría si encabezar la carta con «Señor Fassbender» o con «Querido Michael». En fin. Tampoco creo que me contestara, porque las únicas cartas que recibo últimamente son las de propaganda electoral. Mezcladas entre los folletos de los supermercados, los anuncios de clases particulares de inglés y las promociones de la pizzería del barrio, me llenarán de nuevo el buzón en unos cuantos días, e irán, como siempre, encabezadas por un «Estimada Rosa». Podrían ser más originales: las que escribió Hemingway a Mary Welsh, su última mujer, comenzaban con «Mi querido pepinillo», y las de Jean-Paul Sartre a Simone de Beauvoir con «Mi querido castor». Esta vez podrían empezar con «Ignorada votante». Al menos, agradecería la sinceridad.