Altura política

Luis Mariano Santos
LUIS MARIANO SANTOS León

Corren tiempos difíciles en este mundo global que nos hemos dado, tiempos en los que, como nunca, los valores de unidad europea comienzan a ponerse en entredicho ante la falta de solidaridad de los países ricos del norte de Europa. Esto que ahora sirve para poner en duda el modelo europeo, no forma parte de lo impredecible de una crisis sanitaria que nos ha cogido con el paso cambiado. La falta de armonía, las diferencias de estilo de vida y de concepción es algo que llevamos mucho tiempo sobrellevando en el día a día de la Comunidad Económica Europea.

Llama la atención, eso sí, que la contundencia del mensaje opositor a esas políticas rígidas, que el frentismo más contundente no haya venido de países y políticos de España, Italia o incluso Francia. Me consta que muchos españoles, italianos y franceses nos hemos visto reflejados en las palabras del primer ministro portugués defendiendo la inocencia de un país, como el nuestro, como si tuviéramos que probar nuestra no culpabilidad ante una pandemia que otros nos «regalaron». Y es que no sólo me estoy refiriendo a una Europa de dos velocidades, hay intereses más allá de este viejo continente que buscan esa división que bajo la famosa frase Divide et Impera, t rata de debilitar la fortaleza de nuestra moneda, entre otras cosas.

Muchos ejemplos hemos de rescatar de nuestros vecinos ibéricos, muchas lecciones políticas debemos aprender. No sólo del primer ministro portugués sino también de la forma de ejercer la oposición política. Envidia de oír al jefe de la oposición portuguesa lanzando un mensaje de unidad, no busquen comparación posible con la forma de hacer política en este País.

Y que nadie se confunda, no pretendo decir que no se deba fiscalizar las políticas del Gobierno, sea en estado de emergencia o en la normalidad, de lo que hablo es de altura de miras, de capacidad política y de ejercerla dentro de unos términos justos. Que Pedro Sánchez se maneja con soberbia, eso es un hecho, que no se puede tomar decisiones sin ni siquiera hablar con la oposición, parece evidente. Que escuchar al ministro Marlaska decir que no habían hecho nada mal demuestra una falta de humildad, que define la calidad política de quien lo dice, seguro.

Pero también, retumban en mis oídos, las palabras de Pablo Casado, quejándose amargamente de que Pedro Sánchez no le había llamado en 10 días para hablar de la crisis, y eso, que es sin duda una falta de respeto del presidente del País, es lo que por ejemplo ha hecho y sigue haciendo el señor Alfonso Mañueco, ¿qué podríamos decir los portavoces de la oposición de las Cortes de Castilla y León?, a nosotros no nos ha llamado en los últimos 30 días, ni siquiera un mensaje de WhatsApp, ni él ni nadie de su gobierno, y sin embargo, no hemos generado polémica alguna.

Eso sí, se acerca el momento de comenzar a evaluar la forma de enfrentar la crisis, ese día habrá que preguntar por esa falta de altura política de algunos, por qué los EPIs no llegaron a tiempo, qué debemos cambiar en el modelo de nuestras residencias de ancianos o como fortalecer nuestra sanidad pública. Y el momento clave en el que demostrar la altura de miras y la importancia de la gestión política, porque hay que mirar hacia el futuro, un futuro que para muchos es incierto y no muy halagüeño. Ahí es donde se debe de dar la talla y dar soluciones, aunque no sea fácil.