Vox defenderá la unidad nacional «hasta sus últimas consecuencias»

Vox defenderá la unidad nacional «hasta sus últimas consecuencias»

Siete detenidos en los enfrentamientos entre Mossos y secesionistas radicales, quienes ayer protestaron contra el acto de Abascal en Barcelona

CRISTIAN REINOBarcelona

Una vez más, un acto de Vox en Cataluña provocó duros enfrentamientos entre los Mossos d'Esquadra y los grupos secesionistas más radicales, con los CDR y Arran a la cabeza, que se concentraron este sábado en Barcelona para protestar por la presencia de la extrema derecha.

Los altercados se saldaron con siete detenidos, tres de ellos por haber agredido presuntamente a una simpatizante de Vox que se dirigía al mitin de la formación de Santiago Abascal. En el enfrentamiento, los manifestantes independentistas, no más de un centenar, lanzaron piedras y botellas, huevos y pintura contra la Policía catalana y quemaron contenedores, vallas y material de obra.

Los antidisturbios tuvieron que actuar de manera contundente para evitar que los jóvenes radicales independentistas pudieran intentar boicotear el acto de Vox. Lo mismo ocurrió en el mes de diciembre en sendos actos de Vox en Girona y Sabadell. Como entonces, los CDR reclamaron este sábado la dimisión del consejero del Interior, Miquel Buch.

De alguna manera, las imágenes -con barricadas de fuego- que ofrecieron los enfrentamientos entre los Mossos y los CDR son las que le interesaba a la extrema derecha para poder presentarse en Barcelona como la única fuerza capaz de poner orden entre el caos provocado por los «golpistas separatistas», por los «terroristas de Arran», según Santiago Abascal. No solo orden contra el caos de este sábado, también contra la crisis institucional que ha causado en toda España el proceso secesionista.

Vox buscaba una exhibición de fuerza, pero se quedó muy lejos. Más bien pinchó. Según la Guardia Urbana, unas 5.000 personas acudieron al mitin que la formación de la ultraderecha celebró en Barcelona. Fue su puesta de largo en la capital catalana. Su presentación en sociedad, aunque los resultados no fueron los que esperaba el partido que ha irrumpido con fuerza en esta campaña de las generales. En un principio, Vox alquiló el Palau Sant Jordi para dar el pistoletazo de salida a la carrera electoral del 28-A, pero el Gobierno municipal de Ada Colau se negó a alquilar el recinto olímpico alegando motivos técnicos de mantenimiento. Fue una excusa, si bien puede que hasta le haya venido bien a los de Abascal, pues el Sant Jordi es mucho Sant Jordi y cuesta mucho llenar sus 18.000 asientos.

El cemento de la avenida María Cristina es más fácil de disimular. La formación, en cualquier caso, aseguró que en la explanada, junto a la plaza España, asistieron unas 15.000 personas. El independentismo radical quiso llegar hasta la plaza España pero la fuerte presencia policial lo evitó. Y Vox aprovechó para difundir una foto de su líder, atendiendo a la militante supuestamente agredida. «El odio de los socios de Pedro Sánchez continua», afirmó el partido, «desde el 28 de abril, estas escenas serán solo propias del pasado», señaló.

La receta en Cataluña

Tras proponer días atrás, al más puro estilo Trump, que Marruecos levante y pague un muro en Ceuta y Melilla, y se mostrase partidario de que los españoles puedan tener armas, Abascal eligió Barcelona como punta de lanza del inicio de la «reconquista» de España. PP, Cs y Vox luchan por el mismo granero de votos. Los que están más a la derecha en Cataluña, donde las encuestas señalan que el partido de Abascal podría obtener entre uno y dos escaños, todos ellos del PP, que en las pasadas elecciones registró cuatro en la comunidad catalana.

Entre las tres fuerzas conservadoras están librando una batalla por aparecer como las más firmes defensoras de la unidad de España y como las más contundentes contra el secesionismo. La receta de Vox para hacer frente al desafío «golpista» lo resumió Abascal en cinco puntos: intervenir la Generalitat para arrebatar el Gobierno catalán a los golpistas, ilegalizar los partidos secesionistas, disolver el cuerpo de los Mossos, rescatando a los «fieles» a España para integrarlos en la Policía Nacional, cerrar TV-3 e instar a la Fiscalía a que detenga a Quim Torra. «Ha llegado el tiempo en el que los enemigos de España estarán, más pronto que tarde, fuera de las instituciones democráticas», dijo. «No permitiremos que al frente de la Generalitat haya un golpista que provoca agresiones», aseguró sobre las supuestas agresiones a simpatizantes de Vox antes del mitin. «Impulsaremos la detención de Quim Torra», remató.

Entre gritos de «Puigdemont y Torra a prisión», «Viva España», «Viva el Rey» o «yo soy español, español», Abascal definió a Vox como la única fuerza dispuesta a defender la unidad de España «hasta sus últimas consecuencias», aunque no precisó qué quiere decir esta expresión, que también utiliza Quim Torra para asegurar que está dispuesto a todo en su propósito de ejercer el derecho de autodeterminación.

Vox carga en sus mítines a diestro y siniestro. Carga contra el nacionalismo, que este sábado comparó a los nazis contra la «dictadura progre y separatista» que oprime a la gente desde hace 40 años, y contra la »derechita cobarde«, que miraba hacia otro lado o negociaba con los secesionistas mientras perpetraban un golpe de Estado. Intervino también el número dos del partido, Javier Ortega Smith, abogado de la acusación en el juicio contra los líderes del 'procés'. Ortega se colgó la medalla de haber sentado en el banquillo a los »cabecillas del golpe«, que »pronto sabrán la sentencia condenatoria e irán a prisión muchos años«, aseguró.

Torra avisa de que el PSOE pactará con quien pide el 155

El independentismo se ha lanzado a tumba abierta a tratar de combatir el llamado voto útil, que en Cataluña podría beneficiar al PSC y al PSOE, pues los socialistas son quienes pueden evitar un gobierno tripartito de derechas. Incluso algún dirigente nacionalista, como el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, se ha mostrado partidario de pedir el voto para los socialistas. «Si conviene que gane Sánchez, por qué no votarle», expresó.

JxCat y ERC tratan de frenar el fantasma de la triple alianza derechista que dé rédito únicamente al PSC, afirmando que los socios naturales de los socialistas son los liberales de Ciudadanos y que el voto a los socialistas es «inútil» porque perjudica a Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, insistió ayer en esta idea en un mitin de JxCat, celebrado en Barcelona. Y advirtió de que el PSOE fue quien apoyó al PP con el artículo 155 de la Constitución. «Si lo tiene que volver a aplicar, lo volverá a hacer» y estará de nuevo «al lado del PP y Cs», avisó.

JxCat presentó ayer sus candidaturas a las generales, municipales y europeas. Y se centró en cargar contra las socialistas, a quienes las encuestas dan la victoria en Cataluña. Además del 155, Torra reprochó al PSOE que siga defendiendo la intervención de las cuentas de la Generalitat, que la Abogacía del Estado proponga imputar votantes del 1-O, que la Fiscalía haya impulsado una querella contra el presidente por los lazos amarillos y arremetió contra Iceta y Borrell. «La ministra de Hacienda dice que continuará interviniendo las cuentas catalanas porque no se fían. Todo eso no lo podemos permitir», dijo.

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