Torra se vuelca en el apoyo a los presos y supedita toda la actividad del Govern al juicio

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. /Efe
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / Efe

El president despedirá este viernes a los procesados desde Brians 2, presidirá una reunión extraordinaria del Govern y suspende la mesa de partidos

CRISTIAN REINOBarcelona

La agenda de los miembros de la Generalitat catalana tiene este viernes casi un único punto en el orden del día, volcarse en los actos que el independentismo ha organizado para despedir a los presos secesionistas, que en principio a primera hora deberían ser trasladados a Madrid, donde en los próximos días se sentarán en el banquillo del juicio del 1-O.

Quim Torra a la cabeza acudirá a la prisión de Can Brians 2 (Sant Esteve Sesrovires, Barcelona), donde la Guardia Civil cogerá el testigo de los Mossos y trasladará a los presos, que a primera hora abandonarán los penales de Lledoners, Mas d'Enric y Puig de les Basses. El presidente de la Generalitat «mostrará su apoyo» a los presos, en una nueva escenificación del respaldo del secesionismo a los procesados, como el que el miércoles encabezó en el Palau de la Generalitat junto a los partidos soberanistas y los familiares de los presos.

Además, el Consejo de Gobierno se reunirá de forma excepcional (la cita habitual es los martes) para tratar de lanzar una imagen de unidad después de días de fuertes reproches entre unos y otros sectores del independentismo. Tras la reunión, que tendrá lugar a las 13.00 horas en el Palau de la Generalitat, el jefe del Ejecutivo hará una declaración institucional desde la Galería Gótica, la de las ocasiones solemnes. El Consejo de Gobierno será monográfico sobre la cuestión de los presos.

El presidente de la Generalitat otorga la máxima prioridad política al juicio. Sus visitas a las cárceles son constantes (casi todas las semanas) y estos últimos días no han sido menos. El martes se vio con Carme Forcadell y hoy con Dolors Bassa. Torra está volcado con el juicio, al que tiene previsto asistir como público cuando empiecen las declaraciones de los acusados, y ha vaciado para mañana su agenda de todo lo que no tenga que ver con lo que el independentismo califica como el juicio del siglo.

Torra había convocado en el Palau de la Generalitat la mesa de partidos catalanes, la segunda cita de este formato que busca articular una solución a la cuestión catalana entre las formaciones catalanas. A la primera reunión, acudieron JxCat, ERC, PSC y los comunes y para este viernes estaba prevista la misma asistencia. Torra, en cualquier caso, decidió aplazar la reunión hasta una nueva fecha. Miquel Iceta (PSC) lamentó «profundamente» la suspensión.

Madrugón

En Can Brians, Torra coincidirá con los cientos de independentistas que acudirán a dar su aliento a los líderes del 'procés'. La ANC convocó a los suyos para que acudan a las cinco de la mañana a Puig de les Basses, donde Bassa pasará este viernes su última noche; a las seis en Mas d'Enric, donde está encarcelada Focadell; y las siete a Lledoners, donde están presos Junqueras, Romeva, Cuixart, Sànchez, Turull, Rull y Forn. Como el miércoles en el acto institucional en la Generalitat, este jueves se sucedieron las llamadas a la calma, ante el temor de que los más radicales de los GAAR o CDR puedan intentar boicotear el paso de las furgonetas policiales.

Un día después de que tanto Torra como la presidenta de la Asociación por los Derechos Civiles, Meritxell Lluís, esposa de Josep Rull, pidieran serenidad, se sumaron la consejera de Justicia y la ANC. Su presidenta, Elisenda Paluzie, pidió a la gente que «acompañe» a los presos, pero que permita el traslado y no bloquee el paso de las furgonetas. «¿Qué sentido tiene obstaculizar un traslado que no conseguirás porque no tienes la suficiente fuerza?», preguntó. Según Paluzie, «la realidad es que no se implementó la república y que se decidió ir a declarar y afrontar este juicio». Para la tarde de este sábado, la ANC ha convocado manifestaciones en todas las capitales de comarca de Cataluña y una protesta en Barcelona a las 18.30.

 Torra y su Gobierno centran la atención en los presos ya que de esta forma consiguen aparcar la pugna que cada vez va a más entre JxCat o la Crida contra Esquerra. Cada día hay un nuevo capítulo en la batalla entre los dos sectores del independentismo. Días atrás fue la decisión de Puigdemont de presentar un recurso de amparo contra Roger Torrent en el Constitucional, más tarde el reproche de Junqueras al expresidente, al asegurar que no huyó por «responsabilidad», luego la crítica de JxCat a ERC por no querer investir a Puigdemont (miércoles). El capítulo de este jueves tuvo que ver con la presión que ejerce el expresidente de la Generalitat a sus aún socios para que acepten una lista unitaria de cara a las europeas. Él se ofrece para ir en las listas «en la posición que se quiera».