Susana Díaz acusa al PP de someterla a un «juicio político» en el Senado

La presidenta andaluza se queja de su citación en la comisión de investigación en vísperas de las elecciones

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Se esperaba una sesión bronca y la hubo. La comparecencia de Susana Díaz en la comisión de investigación sobre la financiación de los partidos del Senado (en la que solo participa el PP) fue tensa desde el inicio. La presidenta de la Junta denunció que su citación solo buscaba someterla en puertas de las elecciones andaluzas a un «juicio político» por parte del portavoz de los populares, Luis Aznar. Se quejó de que su convocatoria ante este órgano solo respondía a intereses electorales porque los cinco años en que ella ha ocupado cargos en el Gobierno autonómico andaluz no ha habido irregularidades.

«Las elecciones condicionan mi presencia aquí», denunció en referencia a los comicios que tendrán lugar el 2 de diciembre. Su comparecencia, dijo, solo responde al «interés de alguno de querer contaminar el debate público con el trabajo de esta comisión», se lamentó la presidenta andaluza. Aznar replicó que fue citada el pasado 25 de septiembre, «antes de que nadie supiera cuando eran las elecciones».

Más allá de la polémica por su comparecencia en sí, Díaz se esmeró en desligarse de etapas pasadas y de dejar claro que el caso de los ERE irregulares, que se encuentra en la recta final de la fase de juicio oral, no afecta a las cuentas de los socialistas. «No hay ninguna causa en Andalucía que vincule al PSOE con financiación irregular». «Los ERE -prosiguió- son posteriores a mi etapa de responsabilidad y no están vinculados a la financiación del Partido Socialista». «En los cinco años que he presidido la Junta, no hay una sola mancha».

Y poco más de datos o investigación, porque la comisión derivó en un continuo rifirrafe entre Díaz y Aznar, sobre todo a partir de que el senador del PP felicitara a la jefa del Ejecutivo andaluz por su «gracejo» al responder las preguntas. El comentario encendió a la compareciente, que le reprochó que se metiera con su «acento» o «su habla». El senador popular le recriminó que «se haga siempre la mártir».

La situación se enlodó más cuando Aznar acusó a la presidenta de la Junta de Andalucía de «enchufar» a familiares suyos cuando «un millón de andaluces se iban al paro». Díaz respondió con toda la artillería. Le dijo a Aznar que era un intento «desesperado» que sacara a colación a su marido, José María Moriche, «un currante» que cobraba entre 700 y 1.000 euros al mes y que fue despedido cuando ella llegó a la Junta. «Los currantes no suelen comer con Villarejo o llegar en Jaguar a casa», le dijo en referencia a Dolores de Cospedal o Ana Mato.

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