Sáenz de Santamaría, la mujer que no logró romper el techo de cristal de la derecha

Sáenz de Santamaría, la mujer que no logró romper el techo de cristal de la derecha

La exvicepresidenta deja la política después de ser derrotada por Pablo Casado en el Congreso del PP. «Soy de este partido y haré lo mejor para este partido»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMadrid

«Soy de este partido y haré lo mejor para este partido». La frase pronunciada por Soraya Sáenz de Santamaría tras conocerse el resultado del XIX Congreso Nacional del Partido Popular escondía mucho más de lo que parece. La mujer con más poder políticode los últimos años no pudo romper el techo de cristal de la derecha española tras perder contra Pablo Casado en la votación que que elegía al nuevo presidente del partido, pese a que quedó en primer lugar cuando fueron los afiliados los que se pronunciaron en la primera ronda. Su lealtad a la formación azul, en la que ha crecido políticamente, sigue intacta. Todo pese a que ahora, la exvicepresidenta del Gobierno de Rajoy, tendrá que dar un paso atrás después de estar en primera línea en la última década. De momento, su sueño de convertirse en la primera presidenta de la historia de nuestro país, tendrá que esperar, aunque hay una cosa clara: «Moriré siendo del Partido Popular».

En estas últimas semanas de batalla por liderar el PP, Soraya ha recibido algunos ataques desde dentro. El vídeo publicado de forma anónima y en el que se insinuaba que la edad de su equipo era un lastre para el partido o la comida de Pablo Casado junto a un grupo de exministros de Rajoy -que ella contraprogramó hábilmente con un almuerzo informal a base de pizzas-, han ido minando su candidatura poco a poco. «La única tristeza que traigo es que no he sido capaz de constituir una candidatura de integración», explicaba ella, y reconocía que se habría integrado en la candidatura de su rival «si no hubiera sido la candidata más votada».

Su idea de partido la escenificó gráficamente mostrando un abaníco, uno de sus accesorios favoritos, que luce cada vez que puede. «Cerrado es compacto pero no da aire. ¿Dónde están nuestros valores? En cada una de las varillas del abanico, que son firmes», señalaba.

De perfil moderado y liberal, Soraya está alejada de las posiciones más conservadoras de su partido y estas últimas semanas ha insitido en que es «la candidata de las bases». Como buena abogada del Estado es rigurosa y eficiente, y ha sabido crear a su alrededor un equipo leal formado por nombres como Fátima Báñez, Cristóbal Montoro o Íñigo de la Serna.

La nueva presidenta del PP aseguró que su opción«reformista» es la que «puede ampliar la base social del centro derecha para que el PP sea un partido ganador y atraer a votantes de Ciudadanos». Durante su campaña, en la que quiso dar imagen de humildad y unidad frente a Casado, habló de renovación, de dar más voz a los militantes: «Quiero un partido muy vivo en el que los militantes tengan muchísimos más cauces de participación». A este respecto, afirma que tratará de que el PP no sea parezca «el aparato de Génova» sino que se «abra mucho más», que sea «un partido en red».

«Ahora hay que integrar y trabajar juntos, y yo lo haré»

Soraya Sáenz de Santamaría ha considerado hoy que después de que Pablo Casado haya sido elegido como nuevo líder del PP «ahora hay que integrar y hay que trabajar juntos. Y yo -ha precisado- lo voy a hacer».

Sáenz de Santamaría, en sus primeras declaraciones tras el triunfo de Casado en el XIX Congreso del PP, ha evitado sin embargo comentar si aceptaría ser su secretaria general. «Yo no voy a aceptar nada hasta que no me lo propongan», ha resaltado antes de hacer hincapié en que ahora todos deben descansar y Casado tiene que «tomarse su tiempo».

De momento ha informado de que el nuevo presidente del PP no le ha emplazado a mantener alguna reunión.

Una vez concluido el Congreso ha insistido en que es momento de trabajar y de integrar y ella actuará en consecuencia.

«Yo me he presentado por mi partido y seguiré trabajando para lo que sea mejor para mi partido», ha asegurado.

Respecto al apoyo mayoritario de los compromisarios a Casado ha dicho que son las reglas y ella las respeta, y cree que lo importante es que el PP sea un partido «unido, fuerte y que cuida a su militancia».

En ese contexto, ha recordado que ella fue la más votada por los militantes y eso será algo que ha afirmado que llevará siempre en su corazón.

Además, se ha mostrado orgullosa de la campaña interna que ha realizado y en la que ha dicho que ningún compañero de partido ha podido sentirse ofendido.

Fama de empollona

Con fama de 'empollona' -fue premio fin de carrera y obtuvo la plaza de abogada del Estado a los 27 años-, Sáenz de Santamaría es reconocida por ser una habilidosa parlamentaria, un rol en el que destacó sobre todo en las sesiones de control al Gobierno.

A diferencia de otros de sus compañeros dentro del partido, pertenecientes a las distintas familias, Soraya tuvo que llamar a la puerta del PP para entrar en política. Conocida es la anécdota que contaba el ya fallecído Francisco Villar, entoces jefe de Gabinete de Rajoy, que quedó «enormemente sorprendido» cuando aquella joven que llegó a Madrid procedente de su Valladolid natal se presentó en su despacho con su currículum debajo del brazo. No dudó en ficharla.

Ahí empezó su imparable carrera política, que continuó con su desembarco en el Congreso en el año 2004, con apenas 32 años, en sustitución de Rodrigo Rato, nombrado entonces director del Fondo Monetario Internacional. Cuatro años después, Rajoy confió en ella como su mano derecha y la nombró portavoz del grupo parlamentario y rostro de la oposición en el Congreso. Allí se convirtió en el azote del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Destacó, sobre todo, en los duelos directos con los vicepresidentes de ambas legislaturas socialistas: María Teresa Fernández de la Vega y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Una vez que su mentor en el partido, Rajoy, llegó a la Moncloa en 2011, renovó su confianza en ella. Saénz de Santamaría se convirtió en vicepresidenta del Gobierno, además de ministra de la Presidencia y portavoz y responsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Durante los años más difíciles de su partido, azotado por casos de corrupción, nunca se ha escondido y siempre ha dado la cara, llegando a sustituir al presidente en las ruedas de prensa más complicadas. La moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la presidencia y mandó a la oposición al PP ha sido uno de los golpes más duros de su carrera.

«Hemos perdido votos por la corrupción. Tenéis mi palabra de que habrá tolerancia cero. Pero la inquisición tampoco. No acepto lecciones. Somos un partido de gente honrada», confesó durante el Congreso.

Ahora, con un partido por reconstruir, es posible que siga aspirando a puestos de responsabilidad. No es tarde todavía para cumplir un sueño de niñez: llegar a la Moncloa no como primera dama, sino como presidenta del país.

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