El asesino de Pioz: «Tenía la idea fija de hacerlo pero no sabía cómo»

Patrick Nogueira, en la Audiencia de Guadalajara para ser juzgado por los crímenes de Pioz. / Foto: Ep / Vídeo: Atlas

«Las sensaciones vienen y no sé gestionarlas», trata de excusarse Patrick Nogueira sin arrojar luz sobre el móvil del crimen

J.V. MUÑOZ-LACUNAGuadalajara

Ni frío ni calor. Sin apasionamiento. A veces casi ausente, como si no fuera él el que se sienta en el banquillo acusado de uno de los crímenes más atroces de la historia reciente de España. Patrick Nogueira, el autor confeso de las muertes y posterior descuartizamiento de sus tíos Marcos Campos Nogueira y Janaína Santos y de sus primos -David de sólo un año y Carolina, de cuatro- en agosto de 2016 en una vivienda de Pioz (Guadalajara), no intentó negar nada. Pero tampoco arrojó la más mínima luz sobre la gran incógnita de este cuádruple asesinato: por qué lo hizo. Sus incongruencias y contradicciones sumieron en más sombras todavía al caso.

Nogueira, de 21 años y que se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable, apareció irreconocible en la Audiencia de Guadalajara en la primera jornada del juicio que se prolongará hasta el 31 de octubre. Nada que ver con las imágenes que se hicieron públicas en su día. Con gafas, camisa azul y pantalón beige, su aspecto era el de un tímido estudiante aplicado. Con un tono de aparente inseguridad, el joven brasileño, que apenas necesitó ayuda de la intérprete, fue desgranado una deslavazada versión en la que intentó presentarse como víctima de unos impulsos interiores irrefrenables pero, al mismo tiempo, reconociendo que fue a la casa de sus parientes con la intención de llevar a cabo la matanza.

«Las sensaciones vienen y no sé cómo gestionarlas», trató de excusarse en el interrogatorio en el que solo pudo participar su propia abogada porque el acusado se negó a responder a las acusaciones. «No puedo cambiar las cosas y no he elegido funcionar de la forma en que lo hice», fue el alegato en el inicio de su declaración, en la que pidió «perdón» a su propia familia y a la Janaína, su tía.

Según su testimonio, el día de los hechos acudió a la vivienda de sus tíos «sin saber quién estaría aunque sí sabía lo que iba a hacer y desconocía las consecuencias». «Tenía la idea fija de hacerlo pero no sabía cómo», reconoció en un primer término, para luego intentar retractarse, alegando que actuó en defensa propia en el asesinato de los dos adultos.

Afirmó, de manera muy confusa, que apareció en la casa con dos pizzas para comer con su familia. Luego se puso a fregar los platos con su tía. «Estábamos cara a cara. Mientras ella fregaba los platos, yo los secaba. Me miraba a la cara. Ella me mordió la mano, yo le clavé en el cuello», afirmó. La explicación del asesinato de su tío fue que cuando llegó a casa, tras el asesinato de su mujer y sus hijos, tras un forcejeó en el que la víctima intentó quitarle la navaja que portaba, ambos cayeron al suelo. «Cuando caímos al suelo se le clavó la navaja», arguyó. Ni una palabra de cómo y por qué mató a los dos niños. Su abogada no le preguntó. Y nadie más tuvo ocasión de inquirirle.

Alcoholismo

Y a partir de ahí, el asesino se embarcó en narrar su 'triste' historia con una infancia de pocos amigos y de humillaciones por parte de los adultos que lo rodeaban, lo que derivó en problemas de adicción al alcohol.

La únicas palabras -igualmente confusas- que podrían apuntar a un móvil de venganza por motivos económico es que acusó a su tío Marcos, con quien reconoció mantener una mala relación personal desde que llegó a España, de haberle robado y de haberle extorsionado exigiéndole el pago de 6.000 euros a cambio de no denunciarlo ante las autoridades de Extranjería por su estancia irregular en el país.

La declaración de Nogueira no convenció a la fiscal jefe de Guadalajara, Rocío Rojo, quien hizo un relato estremecedor de lo ocurrido aquel 17 de agosto. «Primero acuchilló a su tía y después cortó el cuello a sus sobrinos antes de que su tío llegara de trabajar». «Es un psicópata que tenía todo preparado para cometer el crimen porque acudió a la casa equipado con armas y bolsas de basura», dijo. Según la fiscal, el acusado no actuó por arrebato sino consciente de sus actos.

Las acusaciones particulares y la fiscalía solicitan para él prisión permanente revisable. Por su parte, su abogado defensor reclama una condena de 25 años de prisión por dos delitos de asesinato –los de los dos niños- y dos de homicidio –los de los padres-. Patrick acudía a la Audiencia Provincial a primera hora de la mañana y escuchaba los argumentos de las partes sin inmutarse.

Pide perdón

Durante la primera jornada de este juicio que se prolongará hasta el 31 de octubre, Patrick Nogueira ha pedido «perdón a mi familia y a la de Janaína». «No puedo cambiar las cosas y no he elegido funcionar de la manera que funciono», ha declarado el acusado, que sólo ha querido contestar a las preguntas de su abogada.

Según su testimonio, el día de los hechos acudió a la vivienda de sus tíos «sin saber quién estaría aunque sí sabía lo que iba a hacer y desconocía las consecuencias». Patrick, que ha recordado una infancia de pocos amigos y de humillaciones por parte de los adultos que lo rodeaban, lo que derivó en problemas de adicción al alcohol, según ha subrayado, ha reconocido que le hubiera gustado evitar el cuádruple crimen cuyo móvil fue económico. Así, ha acusado a su tío Marcos, con quien ha reconocido mantener una mala relación personal desde que llegó a España, de haberle extorsionado exigiéndole el pago de 6.000 euros a cambio de no denunciarlo ante las autoridades de Extranjería por su estancia irregular en el país.

Un psicópata

La declaración de Patrick no ha convencido a la fiscal jefe de Guadalajara, Rocío Rojo, que ha efectuado un relato estremecedor de lo ocurrido el 17 de agosto en la vivienda que los tíos y primos de Patrick habían alquilado en Pioz. «Primero acuchilló a su tía y después cortó el cuello a sus sobrinos antes de que su tío llegara de trabajar», ha indicado la fiscal jefe para quien el acusado es «un psicópata que tenía todo preparado para cometer el crimen porque acudió a la casa equipado con armas y bolsas de basura».

Según la fiscal, Patrick no actuó por arrebato sino consciente de sus actos y, además, bromeó con las muertes de sus primos en varios mensajes enviados a un amigo de Brasil a través de la aplicación de mensajería WhasApp. «Qué risa, los niños no corren cuando les voy a matar y se agarran entre sí», relataba uno de esos mensajes.

En opinión de la fiscal jefe, Patrick huyó a Brasil tras hallarse los cuatro cadáveres un mes después y si decidió después entregarse a las autoridades españolas no fue por arrepentimiento sino para evitar entrar en una prisión brasileña, mucho más inseguras que las españolas.

Por su parte, Alberto Martín, abogado de una de las acusaciones particulares que representan a los familiares de Marcos y Janaína, pedirá la prisión permanente revisable «porque ha muerto una familia entera y tienen derecho a que se haga justicia». «Basta con la lectura de los hechos y con lo que conocemos para saber que actuó de forma deliberada y con pleno conocimiento», ha añadido el letrado.

En cuanto a la abogada de la defensa, Bárbara Royo, a su petición de 25 años de prisión por dos delitos de asesinato y dos de homicidio añade como eximente que su cliente sufre un «daño cerebral» y que actuó «por causas o estímulos poderosos de arrebato y obcecación». Como atenuantes alega que colaboró con las autoridades españolas en su entrega voluntaria además de haber confesado el cuádruple crimen.

En esta confesión, Patrick reconoció haber matado a sus cuatro familiares y haberlos descuartizado después introduciendo sus cuerpos en bolsas de basura. Los cuatro cadáveres fueron hallados un mes después a raíz de las denuncias de varios vecinos de la urbanización de Pioz donde ocurrieron los hechos por el fuerte mal olor que desprendía la vivienda de la familia, un hedor agravado por el calor de aquel verano de 2016.

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