Sánchez evita calificar de dictadura a la Venezuela de Nicolás Maduro

Sánchez mantiene un encuentro con la colectividad española residente en Colombia./Efe
Sánchez mantiene un encuentro con la colectividad española residente en Colombia. / Efe

Ofrece a Colombia que España sea sede de las conversaciones de paz con el grupo guerrillero ELN

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez regateó como pudo la pregunta para evitar tachar de dictadura el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. «No se puede llamar democracia a un sistema que tiene presos políticos por sus ideas», fue a lo máximo que llegó el presidente del Gobierno. Momentos antes, el presidente de Colombia, Iván Duque, había calificado al régimen bolivariano de «dictadura oprobiosa».

Sánchez y Duque comparecieron este jueves juntos en el palacio de Nariño, sede la Presidencia de Colombia y escenificaron sus diferencias ante la situación Venezuela. El presidente del Gobierno español, que llegó a Bogotá, tercera etapa de su gira por cuatro países latinoamericanos, optó por la prudencia y la diplomacia, y abogó por alcanzar una solución dialogada entre todos «los actores» venezolanos. «Venezuela debe tener una conversación consigo misma», apuntó Sánchez.

Reconoció que la posición española no es tan beligerante como la colombiana, país que es punta de lanza contra Maduro y que mantiene un enconado e histórico enfrentamiento con el régimen bolivariano, primero con el fallecido Hugo Chávez y ahora con Maduro. «Cada país es soberano para elegir sus estrategias para resolver la crisis en Venezuela», argumentó el presidente del Gobierno.

Con el Ejecutivo de Mariano Rajoy, España mantuvo una posición muy hostil con Maduro y ofreció un nítido respaldo a los opositores. Una confrontación que desembocó en varias crisis diplomáticas, con la retirada de embajadores por ambas partes inlcluida, aunque no se llegó a la ruptura de relaciones pese a los amagos en ese sentido del presidente venezolano. Con la llegada del líder del PSOE a la Moncloa en junio pasado se atemperó la hostilidad y los mensajes pasaron a ser conciliadores a favor de un diálogo entre el Gobierno chavista y la oposición.

Hubo más sintonía entre Sánchez y Duque sobre la forma de afrontar la crisis migratoria motivada por el éxodo masivo de venezolanos, cuyo primer destino suele ser Colombia, país que tiene una amplia y porosa frontera con Venezuela, y ha recibido un millón y medio de migrantes del país vecino. El presidente del Gobierno sugirió un reparto de «cuotas» de emigrantes entre los países latinoamericanos, propuesta que el jefe del Estado colombiano vio con buenos ojos. Ambos se felicitaron además por los 35 millones de euros que aprobó este jueves la Unión Europea para ayudar a los países receptores de esta avalancha humanitaria.

Negociaciones de paz

Sánchez ofreció además a su anfitrión que España albergue las conversaciones de paz entre su Gobierno y el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), el único de los movimientos armados históricos que sigue activo tras el acuerdo alcanzado con las FARC. «España se pone a disposición del Gobierno de Colombia y ante cualquier asunto que Colombia necesite de España diremos que sí», subrayó el jefe del Ejecutivo español.

Plantea un reparto de cuotas de emigrantes venezolanos entre los países latinoamericanos

Duque agradeció el ofrecimiento, pero puso condiciones al ELN. Exigió que acabe con las actividades violentas y que ponga en libertad a las personas que tiene secuestradas. El anterior Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos abrió conversaciones con este grupo guerrillero, pero no llegaron a buen puerto en buena medida porque el ELN continuó con sus atentados y secuestros. Duque, que tomó posesión de su cargo el 7 de agosto pasado, se dio un mes de plazo para evaluar si merece la pena retomar los contactos, aunque condicionó cualquier paso al fin de la violencia por parte de la guerrilla. Pese a ello, dijo que su Gobierno «tendrá en cuenta el ofrecimiento para tocar la puerta (de España) oportunamente».

El ELN, en cambio, agradeció de inmediato la oferta de Sánchez y celebró que España se ofrezca como «facilitadora» de las negociaciones de paz. Confió asimismo que el Gobierno del conservador Duque tenga a su vez «un gesto de bienvenida» y reanude los contactos.

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