El Congreso echa el cierre con un ensayo general de la batalla del 28-A

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta, Carmen Calvo. / EP

Sánchez busca el centro entre los ataques de PP y Cs por su relación con el secesionismo y los reproches del PDeCAT

PAULA DE LAS HERAS y NURIA VEGAMadrid

El 'brexit', Venezuela y las sociedades instrumentales de algunos ministros. Esos eran los asuntos que, conforme al orden del día, deberían haber centrado este miércoles la última comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso antes su disolución el próximo 5 de marzo. Con honradas excepciones, sin embargo, la ocasión resultó demasiado jugosa a los partidos como para no aprovecharla para convertir el hemiciclo en el escenario de un ensayo general para el debate a varias bandas que, casi con toda probabilidad, podrá verse en la campaña para las generales del 28 de abril. Sólo que sin Vox, al que el resto de partidos de ámbito nacional admite que no quedará más remedio que dar cabida pese a que en la actualidad no tiene presencia en la Cámara baja.

La formación que preside Santiago Abascal, además, estuvo muy presente en los discursos. Empezando por el del presidente del Gobierno. Antes incluso de que llegara el turno de réplica, Sánchez se lanzó ya a utilizar el pacto en Andalucía y la foto de Colón contra Pablo Casado y, sobre todo, contra Albert Rivera, en una muestra más de que aspira a llenar el espacio que, a su juicio, ha dejado Ciudadanos en el centro del tablero político. Lo hizo con el 'brexit' como excusa. Porque, a su juicio, lo ocurrido en el Reino Unido no sólo debería servir a los independentistas para aprender que la democracia no se puede reducir a «términos binarios», también debería ilustrar a los conservadores.

Sánchez argumentó que igual que el eurófobo, xenófobo, populista y homófobo UKIP, liderado por Nigel Farage, arrastró a los 'tories' en 2015 al referendum del 'brexit' y contaminó la campaña con «mentiras, informaciones sesgadas y prejuicios», Vox lo hace ahora en España. «Como dijo Winston Churchill, no puedes razonar con un tigre cuando tienes la cabeza en su boca. Aquí como en el Reino Unido, como en Francia y otros lugares, ese tigre -insistió- se llama ultraderecha. Y con la ultraderecha no se puede ir ni a la vuelta de la esquina».

A lo largo del debate, el jefe del Ejecutivo acusó además a Rivera y Casado de alentar la crispación y recurrir al insulto y la exageración contra él por mero interés electoral. «Dígame una sola medida política o jurídica que haya representado una claudicación ante los independentistas», reclamó al líder de Ciudadanos. «Cuando gobernaba el PP se produjo la quiebra de la legalidad el 6 y 7 de septiembre y ocurrrió lo que oucrrió el 1 de octubre ¿Dónde estuvo el PSOE? Apoyando al Gobierno», recordó al líder del PP.

Ni los populares ni los liberales se dieron por aludidos. El partido de Casado se lanzó incluso al ataque por partida doble, dentro y fuera del pleno. «Ojalá se vaya con tanta paz como descanso deja», dijo su presidente desde la tribuna mientras, en los pasillos, el secretario general, Teodoro García Egea, tildaba a Sánchez de «ignorante», «indocumentado» y «sectario». «Usted -espetó Casado al jefe del Ejecutivo- es el caballo de Troya del independentismo en el Gobierno de España». «No hable de la ultraderecha en Europa. La ultraderecha en el Reino Unido es tan perversa como la extrema izquierda con la que usted está pactando o aquellos radicales independentistas con los que ningún partido en Gran Bretaña pactaría».

Rivera tampoco se movió de su posición. E incluso llegó a exclamar: «¡Qué bien ha hecho la ejecutiva de mi partido [en rechazar un pacto con el PSOE tras las generales], porque usted ha traicionado al constitucionalismo», dijo tras asegurar que le enviará un requerimiento del 155 para que le diga «si quiere aplicar la Constitución».

Pero Sánchez no sólo se las tuvo que ver con populares y Ciudadanos. También desde el bloque de la moción de censura le llovieron reproches, sobre todo, de Podemos, que le acusó de hacer seguidismo de la derecha respecto a Venezuela, y del PDeCAT, que le echó en cara que no hubiera querido «profundizar» en el diálogo con Cataluña.

El líder del PP, Pablo Casado, junto al secretario general del partido, Teodoro García-Egea. / EFE
El PSOE recurre al Constitucional el bloqueo en la Mesa

El Gobierno y el PSOE llevan meses protestando. «Si recurrimos a decretos leyes -argumentan frente a los reproches de PP y Ciudadanos- es porque con su mayoría en la Mesa nos bloquean la tramitación de las leyes». Unos y otros se acusan de uso torticero de las instituciones pero los socialistas decidieron hoy pasar a la acción y el grupo parlamentario anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional sobre este asunto.