Sánchez y Díaz entran en una batalla por la responsabilidad de la debacle

Sánchez y Díaz entran en una batalla por la responsabilidad de la debacle
EFE

La dirección federal abre la puerta a la dimisión de la líder andaluza mientras los 'susanistas' culpan al presidente por «flirtear» con el independentismo

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Ni 24 horas tardó en aflorar la latente disputa interna entre Pedro Sánchez y Susana Díaz tras el mal resultado del PSOE en las elecciones andaluzas. El jefe del Ejecutivo se encontraba hoy en Katowice (Polonia) para participar en una cumbre sobre el clima y no reunirá a la ejecutiva del partido para analizar la situación hasta este martes a las 12:30 horas, pero su mano derecha en el partido, José Luis Ábalos, ya adelantó un mensaje para la presidenta de la Junta de la Andalucía. Del mismo modo que los socialistas andaluces aprovecharon durante dos años cada cita electoral hasta 2016, para reclamar la cabeza del hoy presidente del Gobierno como líder del partido, el secretario de Organización abrió la puerta a la dimisión de Díaz.

Ábalos evitó ser tajante y respaldó el discurso de la dirigente autonómica sobre las negociaciones para la investidura. «Tenemos claro que el PSOE es el más votado y va a ejercer la responsabilidad que le corresponde para liderar la solución de gobernabilidad», dijo en un primer momento. Sin embargo, apuntó cuál será su posición en caso de que los intentos de mantener la Junta no prosperen, algo que en Ferraz dan por hecho: «Nuestro papel siempre ha estado subordinado al éxito de nuestro proyecto político, siempre estamos a disposición de la organización que nos ha otorgado la confianza», dijo.

En la ejecutiva federal sostienen que pretender que aún hay posibilidades de éxito cuando PP, Ciudadanos y Vox suman, se puede producir la alternancia por primera vez después de 36 años de gobierno socialista y el PSOE-A ha perdido 14 escaños es simplemente querer engañarse. «¿Qué negociación va a haber? -plantea un dirigente- Nos metemos en una burbuja y no nos damos cuenta de lo que ocurre».

Si hay conciencia de que en lo que ha sucedido en Andalucía ha tenido algo que ver la política de Sánchez o el hecho de que se sostenga en el Gobierno gracias a Podemos y, sobre todo, los independentistas, se esmeran en ocultarlo. «El 90% si no el 100% es responsabilidad de Susana», apunta un miembro destacado de la dirección. Sánchez, desde luego no se siente interpelado, y Ábalos lo dejó claro al descartar un adelanto electoral. «Esto no nos provoca ninguna debilidad sino, al contrario, es un incentivo para intensificar nuestra acción de Gobierno y nuestra agenda social», sentenció.

Quienes ven las cosas con algo más de distancia porque ya no tienen responsabilidades ejecutivas creen que probablemente todo haya contado para que la derecha más extrema con perfil identitario y xenófobo haya irrumpido con tal fuerza en el Parlamento autonómico y para que la caída del PSOE haya sido mucho mayor de la que ningún sondeo llegó a vaticinar. «El viaje de ida y vuelta de Susana a Madrid para disputar a Pedro la secretaría general no ayuda -dice un veterano parlamentario-; vino a decir a los andaluces que era su segundo plato, pero la campaña ha tenido un perfil muy nacional, con mucha inmigración y sobre todo mucha Cataluña, y no había nadie para darle réplica».

No lo hubo porque Díaz se empeñó desde el primer día en que no quería que se hablara de nada más que de Andalucía, porque quiso dejar claro a Sánchez que esta era su batalla y que no quería interferencias y porque, convencida de su victoria, hasta que en la segunda semana de campaña empezó a ver las orejas al lobo, optó por una estrategia de perfil bajo en la que el mensaje más repetido era un naif «estoy feliz». «¿Cómo vamos a entrar en el debate nacional si lo que se defiende arriba no es lo que pensamos aquí? -se justifica un miembro de la dirección andaluza- Hubiera sido hacernos una enmienda a la totalidad y dar imagen de división».

«El mundo al revés»

La presidenta de la Junta en funciones ya advirtió hoy ante la ejecutiva regional de que no tiene ninguna intención de hacerse a un lado. «Me habría ido si hubiera perdido pero he ganado», defendió. Algunas fuentes sostienen que incluso está dispuesta a liderar durante cuatro años la oposición. Una de sus más fieles colaboradoras, la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, se desahogó así contra Ferraz en Twitter «¿Cómo es posible que se pida la dimisión de quien gana unas elecciones y no se le pida responsabilidades a quien las pierde? Doble vara de medir. El mundo al revés».

«Señalándola a ella matan dos pájaros de un tiro: justifican el fracaso en pueblos como Dos Hermanas o Chiclana, donde han dejado caer los brazos -reprocha otro dirigente 'susanista' en alusión a algunas de las pocas localidades andaluzas gobernadas por 'sanchistas- y aleja el foco de la estrategia nacional de flirteo con el independentismo, que es lo que nos ha matado».

Todo apunta a una nueva batalla interna en el PSOE, esta vez circunscrita al feudo de Díaz, en el que se refugió tras perder las primarias en 2016. «Nos vamos a implicar absolutamente con tal de dar seguridad y certidumbre a los andaluces; así va a ser en el plano institucional y también en el plano del partido, donde queremos contribuir -advirtió Ábalos- a la necesaria regeneración del proyecto».

 

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