Sánchez insta a Iglesias a apoyar su investidura en julio

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su rueda de prensa al término de la cumbre del G-20, en Osaka (Japón). / AFP

El presidente del Gobierno, que ya tiene clara la hoja de ruta de su investidura, recuerda a Podemos, pero también a PP y Ciudadanos, que serían responsables de otras elecciones.

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROOsaka (Japón)

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha limitado su investidura a las próximas cuatro semanas. Será en ese plazo, como muy tarde, cuando Unidas Podemos tenga que decidir si apoya su investidura porque España «necesita un Gobierno en julio, no en agosto ni en septiembre» y ha hecho un llamamiento a las demás fuerzas políticas para que no bloqueen al PSOE, porque «es lo mismo que bloquear la voluntad de la mayoría expresada en las urnas».

Tras participaren la clausura de la cubmre del G-20 en Osaka, Sánchez ha insistido en formar un «gobierno de cooperación» con el partido liderado por Pablo Iglesias, a quien ha recordado que «no hay alternativa» al resultado de la voluntad popular, que es la declaración del PSOE como la fuerza política más votada. «España no se puede parar», ha indicado.

Sánchez ha reiterado que «no tiene intención de especular» en favor de la estabilidad. De hecho, ha indicado que ya tiene «una ligera idea» de cuáles serán los plazos para su investidura. Una hoja de ruta que ya tiene en su cabeza y que comienza el próximo martes día 2 cuando mantenga una reunión con la presidenta del Congreso, Meritxel Batet, para comunicarle la fecha de la primera sesión de investidura. Será en julio. Si no saliera adelante, todas las posibilidades siguen abiertas, incluso la de una nueva convocatoria electoral que, de celebrarse, sería durante el otoño.

Tras reunirse de nuevo el pasado martes con Iglesias, en un encuentro que volvió a terminar sin acuerdo, Pedro Sánchez ha reiterado su idea de «gobernar desde la izquierda», con las políticas sociales y laborales como las desarrolladas durante los últimos 12 meses. Pero sin miembros de partido 'morado' en el consejo de ministros, la principal exigencia de Unidas Podemos y que es la que está bloqueando las negociaciones. «Nuestra propuesta es razonable, sensata y obecede a una cooperación mayor que la que hemos tenido hasta ahora», ha afirmado. Quiere a Podemos como un «socio preferente» con «representación en la Administración Pública», pero no en su gabinete con carteras ministeriales.

Al mismo tiempo, ha querido mirar a su derecha al exigir también tanto a PP como a Ciudadanos que se abstengan en la investidura por responsabilidad. Quiere entenderse «con todos los partidos políticos dentro de la Constitución». Por eso, les ha responsabilizado de que pueda haber un nuevo adelanto electoral si no sale elegido. «Si no hay alternativa y votan que no, lo que le están diciendo a la sociedad española es que no haya gobierno. ¿Cuál es la solución?», se ha preguntado. Por ello, ha trasladado la «reflexión que traslado es que se necesita volver a la responsabilidad de todos», ha indicado, porque el veredicto de las urnas «es inapelable».

Nada más concluir la cumbre dle G-20 (a las 16.00 hora local, las 09.00 en España), Pedro Sánchez ha inciado su viaje desde Osaka a Bruselas donde este domingo tiene lugar un Consejo Extraoridinario de la Unión Europea donde se negociarán los altos cargos, como el presidente de la Comisión, donde quiere que el socialismo europeo y España jueguen un papel clave tras el triunfo electoral del PSOE en las últimas elecciones generales y, sobre todo, comunitarias.

Cambios en la Comisión Europea

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, consideró este sábado que «lo más importante» en la negociación del reparto institucional europeo es que haya «un cambio político en la Comisión Europea». «Y luego ya trabajaremos por tener una de las mejores carteras» en la Comisión, dijo Sánchez aludiendo a la representación que quiere para España en el máximo órgano ejecutivo de Europa.

Sánchez hizo esta reflexión en rueda de prensa en Osaka al finalizar el G-20 y antes de partir para Bruselas, donde este domingo se celebra la cumbre extraordinaria para tratar el reparto institucional europeo.

El presidente del Gobierno español es junto con el jefe de Gobierno portugués, Antonio Costa, el principal negociador de los socialdemócratas europeos, y desde el primer momento de estas negociaciones ha insistido en defender que sea un dirigente de esta familia política, y no del Partido Popular Europeo, quien presida la Comisión.