Rivera rompió con Valls antes de que el ex primer ministro anunciara su adiós

Manuel Valls y Albert Rivera, el pasado mes de marzo durante una manifestación de Sociedad Civil Catalana./AFP
Manuel Valls y Albert Rivera, el pasado mes de marzo durante una manifestación de Sociedad Civil Catalana. / AFP

El político francés trabaja en un nuevo partido catalanista no independentistas que ocupe el espacio de CiU

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Albert Rivera decidió romper con Manuel Valls cinco minutos antes de que este anunciara que dejaba de colaborar con Ciudadanos para impulsar una nueva fuerza política en Cataluña. El ex primer ministro francés trabaja en el lanzamiento de un partido catalanista no independentista que ocupe el hueco electoral y político que dejó CiU, y planeaba hacer el anuncio en unos días. El respaldo a Ada Colau fue la excusa perfecta para la ruptura.

No todos en la dirección nacional del partido naranja estaban de acuerdo con la ruptura con Valls, pero Rivera, según fuentes de la formación liberal, tenía información fidedigna de que su hasta ahora aliado preparaba a sus espaldas el abandono de Ciudadanos. El paso dado en el Ayuntamiento de Barcelona al apoyar la elección de Ada Colau era un movimiento más en la operación de Valls para alejarse. Pero también se convirtió en la excusa perfecta para que Rivera decidiera el divorcio.

Una fractura que se veía venir desde el mismo momento que Valls anunció en septiembre pasado su candidatura en Barcelona bajo el paraguas de Ciudadanos. «Eran dos gallos muy gallos en el mismo corral», dice ahora un diputado naranja. Aunque además del choque de personalidades, llevan semanas sin hablarse, hay dos hechos incontrovertibles. Sus diferencias políticas por las relaciones con Vox y el batacazo en las elecciones municipales, en las que la plataforma del ex primer ministro perdió casi 900.000 votos respecto a los resultados de Ciudadanos en Barcelona en las últimas autonómicas. Pero hay más materia diferencial que por ahora no es tangible.

En Ciudadanos están convencidos de que el ex primer ministro francés trabaja desde hace meses en un nuevo proyecto político, en el que no sería la cara visible, sería uno de los inspiradores y estaría en la sombra de la sala de mando. Aunque en la campaña, Valls se comprometió a estar los cuatro años de la legislatura como concejal, en el partido naranja auguran que estará solo unos meses en el consistorio para dedicarse después a la organización política que pergeña. Fuentes del entorno del ex primer ministro confirmaron hoy al diario digital El Independiente que su paso por el Ayuntamiento será breve, pero que a continuación se dedicará a su vida privada una vez que se case este septiembre con la ex consejera de Caixabank y Abertis, además de heredera de los laboratorios farmacéuticos Almirall, Susana Gallardo, una de las mujeres más ricas de España.

300.000 votos

En el equipo de Rivera, en cambio, sostienen que está detrás de una nueva formación política que se presentará a las elecciones autonómicas que pueden convocarse una vez que se haga pública en otoño la sentencia del Tribunal Supremo a los líderes del 'procés'. Ese partido, que según algunos medios catalanes se llamará Lliga Democràtica, busca captar los 300.000 votos de la extinta CiU que se pueden traducir en media docena de diputados en el Parlamento de Cataluña. Es una porción del electorado nada despreciable que no se ha alienado con las tesis soberanistas de Junts per Catalunya, y que en las últimas convocatorias electorales han vagado por fuerzas minoritarias, como Lliures, fundado hace dos años por ex dirigentes de Convergència y de Unió, y que encabeza el exministro de la UCD Antoni Fernández Teixidó, o Units per Avançar, que lidera el exdirigente de Unió Ramón Espadaler y que se asoció al PSC en las últimas autonómicas.

Lo que no ven ni en Ciudadanos ni en el entorno de Valls es una aproximación al PSOE. El ex primer ministro abandonó hace dos años las filas socialistas en Francia tras 37 años de militancia y sería de difícil comprensión que retornara a ellas en España. «Hay muchos rumores», apuntó hoy el líder de Ciudadanos en el Parlamento catalán, Carlos Carrizosa, que dijo no tener constancia de que su hasta ahora compañero de viaje prepare el lanzamiento de un nuevo partido.

Valls, entretanto, calla. Espera, según dijo este lunes, a que llegue el «momento oportuno» para dar su opinión sobre la ruptura con Rivera. Y quién sabe sobre el si nuevo partido.

Corbacho también se aleja del exprimer ministro francés

 Si Ciudadanos rompió el lunes con Manuel Valls en el Ayuntamiento de Barcelona, un día después Celestino Corbacho hizo lo propio con el exprimer ministro francés. El exministro socialista se integró a la plataforma de Valls como independiente y ahora pasará a formar parte del grupo de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona, después de votar a favor de la investidura de Ada Colau el sábado pasado. Un baile de sillas que tiene sus consecuencias sobre la gobernabilidad de Barcelona. Colau salió reelegida alcaldesa con 21 votos, la mayoría absoluta. Le votaron los comunes (10), los socialistas (8) y los tres de la plataforma de Valls. Pero sin el concurso de Corbacho, Colau se queda sin mayoría absoluta y estará en manos de su archirrival, Esquerra Republicana, para aprobar las iniciativas municipales.