La unidad independentista hace aguas en vísperas del juicio del 'procés'

Carles Puigdemont./EFE
Carles Puigdemont. / EFE

El recurso de Puigdemont al Constitucional contra Roger Torrent abre un nuevo cisma en el secesionismo

CRISTIAN REINOBarcelona

Quim Torra y Pere Aragonès, presidente y vicepresidente de la Generalitat, respectivamente, pactaron el pasado mes de octubre salvaguardar la unidad del Govern hasta que se hagan públicas las sentencias del 1-O, en torno a finales de julio. Este martes volvieron a reunirse para escenificar una imagen de cohesión, pero el independentismo ya hace tiempo que está partido. La división se hizo este martes más patente, tras la decisión de Carles Puigdemont de presentar un recurso de amparo en el Tribunal Constitucional contra Roger Torrent y la Mesa de la Cámara catalana.

La demanda tiene que ver con la decisión adoptada por la Mesa el 9 de octubre del año pasado, con los votos de ERC y el PSC, de retirar la delegación de voto al expresidente de la Generalitat, quien se resiste a asumir su suspensión como diputado decretada por el Supremo. Según el recurso, del 9 de enero, la Mesa no tiene competencias para la retirada de la delegación de voto. El expresident considera además que el órgano parlamentario vulneró sus derechos como diputado.

El recurso al Constitucional, el tribunal que el independentismo no admitía como legítimo hasta hace bien poco, supone todo un ataque contra el presidente de la Cámara catalana (de ERC) y causó malestar en la formación republicana. Aunque Esquerra en esta ocasión no quiso «entrar al juego» de sus socios y evitó amplificar la crisis, al menos públicamente. La percepción en la formación republicana es que el recurso del expresidente, huido en Waterloo, es una puñalada contra el presidente del Parlament para poner en duda, ante la opinión pública secesionista, su compromiso con la república. Y para dejar claro que es él quien se opone a restituir al expresidente, lo que se entiende como una traición al mandato del 21-D.

La consejera catalana de la Presidencia, Elsa Artadi, de JxCat y fiel a Puigdemont, negó que sea un ataque entre socios y aseguró que el recurso no debería ser motivo de conflicto entre ambas formaciones, mientras ERC optó por morderse la lengua. Los republicanos creen que en estos momentos no interesa airear las vergüenzas internas. Pero la unidad brilla por su ausencia cuando apenas quedan dos semanas para el inicio del juicio del 1-O.

Esquerra no quiso caer en las provocaciones de sus socios, aunque sí marcó distancias respecto a JxCat y veladamente acusó a sus socios de no decir la verdad. Desde el sector neoconvergente, afirmaron que se trata de un recurso meramente «técnico» e imprescindible si Puigdemont quiere llevar la cuestión de su suspensión como diputado al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Desde JxCat aseguraron además que Roger Torrent ya conocía que el expresidente pretendía defenderse en el Constitucional con un recurso. ERC, en cambio, negó dos de los argumentos esgrimidos por sus socios. Negó que Torrent o el partido estuviera al tanto del recurso y puso en duda que la demanda al Constitucional sea una condición sine qua non para poder llegar a Estrasburgo. En Esquerra también criticaron que en el independentismo se judicialicen las diferencias, cuando este era uno de los principales motivos de choque con el Gobierno central la pasada legislatura.

Disimulo

En el fondo subyace la guerra que libran las dos principales formaciones del independentismo y que Quim Torra y Pere Aragonès trataron de disimular con una reunión de trabajo. No es la primera vez. Cuando se produjo la decisión de la Mesa contra Puigdemont, en el mes de octubre, JxCat y ERC hicieron públicas sus diferencias, lo que obligó a Torra y a Aragonès a cerrar la crisis comprometiéndose a permanecer unidos al menos hasta el día de las sentencias. Ese es el plazo que se dan las partes. Más allá es toda una incógnita, pues la respuesta de Torra a los fallos judiciales podría ser la convocatoria de elecciones, de ahí que la consejera Artadi esté ya barajando la salida del Ejecutivo catalán para optar como candidata a la alcaldía de Barcelona.

En el recurso, subyace también la ofensiva que ha emprendido JxCat contra Roger Torrent. El presidente de la Cámara catalana cerró hace un año las puertas a que Carles Puigedmont pudiera ser investido. Desde entonces, los neoconvergentes se la tienen jurada. JxCat acusa a Torrent de negarse a desobedecer al Supremo y de someterse a la justicia española.

La pugna es sobre todo política. ERC se resiste a concurrir a las elecciones con los neoconvergentes y estos han contraatacado. Hay división en el independentismo. Está la fractura entre JxCat y ERC y también entre el PDeCAT y JxCat y el sector de Puigdemont que está formando la Crida, que se constituye este sábado. El secesionismo está dividido entre los posibilistas, entre los que se encuentra la cúpula de ERC y del PDeCAT, y los más radicales, que mantienen la estrategia rupturista y que entre otras cuestiones implica no permitir la tramitación de los Presupuestos

.

 

Fotos