Puigdemont se arriesga a quedarse solo en la Crida, sin el apoyo de ERC y PDeCAT

Quim Torra, Carles Puigdemont y Jordi Sànchez clausuran el congreso de la Crida Nacional per la República. /EP
Quim Torra, Carles Puigdemont y Jordi Sànchez clausuran el congreso de la Crida Nacional per la República. / EP

El PDeCAT solo se integrará en el proyecto del expresidente si se trata de una asociación y no de un partido

CRISTIAN REINOBarcelona

La Crida Nacional, el proyecto político de Carles Puigdemont que se presentó el sábado pasado, se estrenó con una llamada a la unidad del independentismo que, de momento, está muy lejos de hacerse realidad. Esquerra se desmarcó desde el primer minuto con el argumento de que es una formación de centroderecha, como Convergència. El otro partido al que Puigdemont lanzó las redes, el PDeCAT, anunció hoy que luchará hasta el final para preservar unas siglas que no tienen ni tres años de vida.

El expresidente de la Generalitat desearía fagocitar al PDeCAT, partido al que él mismo todavía pertenece, pero la formación fundada por Artur Mas (quien no fue al cónclave del sábado) como heredera de Convergència no está por la labor de desaparecer para satisfacer a Puigdemont. «Queremos seguir siendo grandes», reivindicó el presidente del partido, David Bonvehí. La formación nacionalista tiene previsto convocar a su militancia a una consulta para que decida cómo encaja en la Crida.

Pero de entrada, Bonvehí lanzó varios avisos a Puigdemont. Pueden producirse «escisiones» si busca hacer desaparecer la marca nacionalista sin más. El PDeCAT está dispuesto a sumar con la Crida siempre y cuando este proyecto no actúe como una organización política. Una condición imposible porque nadie duda de que es un partido.

El problema es a corto plazo y si la Crida decide concurrir por su cuenta a las elecciones municipales y europeas, los posconvergentes tratarán a la formación como un partido ajeno con el riesgo de que las dos marcas acaben compitiendo por el mismo espacio electoral. Bonvehí recordó hoy que el secretario general de la Crida, Toni Morral, afirmó el sábado que su intención no es presentarse ni a las municipales ni a las europeas y que por tanto no debería haber problemas. Pero en cambio, la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, pieza clave de la Crida, es partidaria de presentar lista propia en las europeas.

Bonvehí, en cualquier caso, no cree que terminen siendo rivales políticos salvo que el expresidente catalán apueste por convertir su proyecto en un partido y no en una asociación, como afirmaron sus dirigentes durante el congreso fundacional del sábado. En este doble juego, la Crida ya ha sido inscrita como partido en el Ministro del Interior, aunque al mismo tiempo figura como una asociación en el registro de la Generalitat.

La situación del PDeCAT es, por tanto, complicada. Advierte a Puigdemont con la ruptura, pero tampoco sabe a día de hoy, qué haría si el expresidente decide lanzar una lista propia para las europeas. La formación nacionalista, que huye de la vía rupturista que intenta imponer el expresident, trata de fijar una posición de fuerza, pero tiene el problema de que en sus filas hay sectores que son favorables a quedar diluidos en la Crida y desaparecer como partido.

Es el caso de la vicepresidenta, Míriam Nogueras, fiel seguidora de Puigdemont. O dos pesos pesados de JxCat, como Albert Batet o el consejero de la Generalitat, Damià Calvet. Ambos son dirigentes del PDeCAT y el sábado fueron elegidos miembros de la ejecutiva de la Crida. Bonvehí afirmó que esa doble militancia es posible por ahora porque la Crida no es un partido.

 

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