El PSOE se afana por concentrar el voto útil de la izquierda el 10-N

Pedro Sánchez, durante un acto del PSC-PSOE el pasado miércoles en Barcelona./EFE
Pedro Sánchez, durante un acto del PSC-PSOE el pasado miércoles en Barcelona. / EFE

Sánchez ya no distingue entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón y se presenta como única garantía de Gobierno

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Se sirvió de su posible salto a la política nacional para alimentar el miedo de Unidas Podemos a una repetición electoral y tratar de doblegar su deseo de entrar en el Gobierno. Elogió después su talante pactista frente al supuesto obstruccionismo de Pablo Iglesias. Ahora Pedro Sánchez ya no se anda con contemplaciones. Iñigo Errejón se ha convertido para él en un rival más, al que atiza como al resto.

La primera en abrir el fuego contra el líder de 'Mas País', el lunes, fue la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. «Es parte del problema», llegó a decir. «Ya votó contra Sánchez, forma parte del lío de Podemos. Son dos fundadores del partido que se pelean, gente a la que solo le interesa el poder», añadió rememorando la negativa de Podemos a apoyar la investidura de Sánchez en 2016, cuando Errejón aún era el último dos del partido.

Un día después, fue el propio Sánchez el que, en un acto en Barcelona, trató de sacar punta al que considera un punto flaco de la nueva plataforma política. A Errejón le ha costado mucho plantear una candidatura en Barcelona y tras varias negativas tuvo que recurrir a un cabeza de cartel, Juan Antonio Geraldes, que, en las pasadas municipales, participó en una plataforma de la que también formaba parte la CUP; algo que en sus propias filas ha generado cierta inquietud.

El PSOE aseguraba hace unas semanas que 'Más País' sólo haría daño a Podemos. Ahora que las encuestas apuntan a que el electorado socialista está poco movilizado y a que será difícil repetir el número de votos logrados el 28 de abril, no lo tienen tan claro. «No hay una huida masiva hacia el partido de Errejón ni mucho menos -matizan en el partido- pero todo suma».

El presidente del Gobierno en funciones trata de contrarrestar la situación con continuas llamadas al voto útil. «¿De qué sirve que haya diez, cincuenta, cien partidos si no hay un Gobierno que resuelva los problemas de la gente», repite.