«No nos permitimos el lujo de desfallecer, no vamos a descansar hasta rescatar a Julen»

«No nos permitimos el lujo de desfallecer, no vamos a descansar hasta rescatar a Julen»

Julián Moreno Ruiz es el director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos (CPB) que participa en el rescate del menor

ALVARO FRÍAS | JUAN CANO | FERNANDO TORRES
ALVARO FRÍAS | JUAN CANO | FERNANDO TORRESMálaga

A las dos de la tarde del domingo, Julián Moreno recibió una llamada del oficial de sala desde donde se coordinan los 14 parques del Consorcio Provincial de Bomberos. Un niño de dos años y medio había caído a un pozo de prospección en la sierra de Totalán.

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«Esos rescates [en acuíferos] son siempre los más complicados. Cuando escuché 100 metros de profundidad y 25 centímetros de diámetro... Esto es otra cosa, porque no ha ocurrido nunca. Ni en Andalucía, ni en España ni en el mundo está documentado un rescate de estas características...», relata.

Julián es bombero de profesión y de vocación, con 30 años de experiencia, y dirige el Consorcio Provincial (CPB), en el que coordina a 260 efectivos repartidos por la geografía malagueña. Cuando su oficial de sala le informó del aviso, dejó a su familia –es padre de dos hijos– y se dirigió a la sierra de Totalán para coordinar las labores de rescate, que ya intuía complejas.

De hecho, antes de salir, mandó un 'mensa-red' –alerta que se envía a través del móvil a la plantilla– para todos sus compañeros. «A los pocos minutos, colapsaron la centralita ofreciéndose voluntarios. Algunos interrumpieron sus vacaciones o sus descansos. Ahora mismo tengo a más de 50 bomberos esperando a que yo les diga que se vengan a Totalán».

«La centralita se colapsó de voluntarios; algunos bomberos interrumpieron vacaciones o descansos»

Esa misma tarde, la del domingo, cuando empezó todo, se reunieron alrededor del pozo los mejores especialistas en rescate en montaña, espeleosocorro y otras modalidades de salvamento del consorcio y de la Guardia Civil, que coordina el operativo. «Lo primero que hicimos fue buscar alternativas para saber el estado de Julen y abrir vías para que respirara. Pero nos topamos con el tapón [a 71 metros]. Entonces, nos planteamos aspirar esa tierra. Como no hay maquinaria o herramienta preparada para extraerla a esa profundidad, empezamos a inventar cosas», cuenta el jefe de los bomberos en la provincia.

«En casi 30 años de bombero he visto de todo; tenemos una capacidad de resistencia impresionante»

Ingenio frente a la dificultad

Y desde entonces, no han dejado de hacerlo. Un cuchilla por control remoto para horadar la tierra, un cubo de aspiración, una especie de trituradora para soltar la arena... Lo último, la cápsula en la que descenderán los efectivos de la Brigada de Salvamento Minero de Asturias para crear una galería que una el pozo paralelo, aún en construcción, con el agujero por el que cayó el pequeño.

Este viernes estaba siendo fabricada por un herrero a partir de un boceto que hizo el propio Julián Moreno, que ya tiene planteado el dispositivo necesario para esa última parte del rescate. «En principio, hemos previsto un equipo de 25 bomberos repartidos por grupos (de ventilación, de apoyo, de emergencia, de extracción y de seguridad en la zona) para apoyar a los mineros (ocho en total, que bajarán por parejas, ya que es la capacidad máxima de la cápsula)», detalla el director técnico del CPB. «La máxima expresión de lo que es ser bombero está aquí. Te encuentras muchas emergencias que requieren imaginación e inventiva, pero ninguna como ésta», añade.

«La máxima expresión de lo que es ser bombero está aquí por la inventiva y la imaginación que requiere»

Asegura Julián que ser bombero es «un estilo de vida» y que, desde el primer minuto, la idea de culminar el rescate «se graba» en la cabeza, como una fijación. «Lo vives con una empatía impresionante. Julen es una parte de nuestras vidas. Se ha metido en todos nosotros. Te estoy hablando y me estoy emocionando. No nos permitimos el lujo de desfallecer, no hasta que lo consigamos. Es como nuestro hijo. Julen es ya el niño del mundo, lo que une a los seres humanos».

«Lo vives con una empatía impresionante; Julen es como nuestro hijo, es ya el niño del mundo»

En el operativo, dice, todos trabajan «pensando que está vivo», y se lanzan permanentes mensajes de ánimo entre ellos. «Lo que más se escucha es 'vamos, vamos, que ya nos queda menos, que lo vamos a sacar'», expresa Julián, que apoya su optimismo en la experiencia: «En casi 30 años como bombero he visto de todo, y he llegado a una conclusión: los seres humanos tenemos una capacidad de resistencia increíble. Todo es posible...».

 

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