El PDeCAT retira la moción pactada con el PSOE que insta a dialogar dentro de la ley

El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, conversa con el minsitro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. /Mariscal (Efe)
El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, conversa con el minsitro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. / Mariscal (Efe)

La abstención anunciada de ERC había puesto en peligro su aprobación en la Cámara Baja

CRISTIAN REINOBarcelona

La presión de los más radicales, que ya empezaban a acusar al PDeCAT de humillar a los manifestantes de la Diada del martes, llevó hoy a los neoconvergentes a retirar la moción que habían pactado con el PSOE en el Congreso para instar al Gobierno central a iniciar un proceso de diálogo político sobre el futuro de Cataluña «sin imposiciones ni impedimentos» en el «marco de la legislación vigente». El texto iba a ser votado mañana jueves en el Congreso, pero el anuncio de Esquerra de que se abstendría dejó la iniciativa en el aire dado que corría el riesgo de no salir adelante. Los republicanos justificaron supostura en que los socialistas querían imponer «paredes» al diálogo. Era una excusa.

Esquerra no hizo más que marcar distancias de sus socios, con quienes libra una pugna por la hegemonía del soberanismo, e intentó que el PDeCAT quedara como el traidor de la causa, una etiqueta que últimamente los independentistas más puros colgaban a los republicanos. Ocurrió como el 26 de octubre pasado, cuando Carles Puigdemont se debatía entre convocar elecciones o seguir adelante con la declaración de independencia. El temor a quedar como un blando, como le pasó hoy al PDeCAT, le hizo descartar los comicios.

La tesis que se impuso fue la de que el independentismo no puede alcanzar ningún pacto con las fuerzas de ámbito nacional mientras los dirigentes secesionistas procesados sigan en la cárcel.

El texto pactado y luego retirado reclamaba al Ejecutivo de Sánchez que propicie un debate en el que todos puedan defender sus «ideas, aspiraciones y proyectos libremente». El Gobierno catalán avaló la moción, desde la premisa de que, a su juicio, no suponía renunciar al derecho de autodeterminación pues entiende que es posible celebrar un referéndum pactado con esta Constitución.

El PDeCAT negó que su marcha atrás tuviera que ver con la posición de Esquerra y argumentó que el PSOE «intentaba meterles un gol», ya que según Miriam Nogueras, número dos de los nacionalistas en el Congreso, hoy mismo los socialistas votaron en contra del diálogo en el Senado. «El PSOE juega con el diálogo», dijo.

Torra ofrece diálogo

Si en Madrid, el PDeCAT quebró lo que en un principio se entendía como un mensaje de moderación, el Ejecutivo catalán optó en Barcelona por un tono muy alejado de la radicalidad. «No ponemos fecha límite» al diálogo, afirmó la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, el día siguiente a que cientos de miles de personas se manifestaran en Barcelona reclamando la independencia. Artadi instó al presidente del Gobierno a mover ficha y reaccionar a la Diada en la «búsqueda de una solución», que la administración catalana considera que pasa por la celebración de un referéndum pactado. En este punto, Esquerra está imponiendo sus tesis moderadas frente a la vía radical de Puigdemont y una parte de JxCat.

La Generalitat «no excluye» ninguna vía, como es la unilateral, pero en estos momentos asegura que su prioridad es intentar negociar con el Gobierno un referéndum, a pesar de que las posiciones entre ambas administraciones están muy alejadas.

La ANC interpeló a Torra al término de la manifestación, «no dilapide el 1-O», «no todo lo tiene que hacer la gente en la calle». En cambio, el Gobierno catalán, 24 horas después de que cientos de miles de personas le presionaran para hacer efectiva cuanto antes la república, ni siquiera recurrió al habitual «tomo nota». La Generalitat tiró balones fuera e ignoró las exigencias de la ANC.

Contenido Patrocinado

Fotos