Sánchez pide una movilización extraordinaria para que no se repita lo de Andalucía

Los socialistas temen que un exceso de confianza ante el triunfo que pregonan las encuestas alimente la abstención de sus votantes

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

 En el comité de dirección de la campaña electoral del PSOE hay sensaciones encontradas. De satisfacción por las buenas perspectivas de las encuestas, y de preocupación por el efecto adormecedor entre los suyos de esos mismos números. Pedro Sánchez tocó hoy la corneta y reclamó a los socialistas una movilización masiva el 28 de abril porque no se puede repetir la historia de lo que sucedió en Andalucía el 2 de diciembre, cuando uno de cada cinco votantes del PSOE se abstuvo.

«Para que España no se pare pido un esfuerzo extraordinario de movilización el 28 de abril, para que la abstención no nos robe el futuro», reclamó hoy el candidato socialista en el acto de presentación de la campaña electoral de su partido en el WiZink Center, el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid. «Un voto puede decidirlo todo», insistió Sánchez en un tono casi mendicante, que contrastó con las soflamas triunfalistas de algunos dirigentes del PSOE a la vista de la evolución de la encuestas.

El líder y candidato socialista participa en los debates y los análisis del comité de campaña, que ha visto el peligro de la autosatisfacción que se ha instalado en algunos sectores que dan por segura la victoria electoral y que la única incertidumbre radica en el tamaño de la misma. Un estado de ánimo que también se vivió en el PSOE de Andalucía hace cuatro meses y que se saldó con un revés histórico al perder el Gobierno autonómico después de 37 años de control ininterrumpido. De acuerdo al estudio postelectoral del CIS, El 22,7% de los votantes socialistas andaluces se quedó en casa, aunque no todos por un exceso de confianza, también influyó el hastío.

El equipo que dirige el ministro José Luis Ábalos estima que con una participación el 28 de abril por encima del 70% el PSOE tendrá el triunfo muy amarrado. El problema está en que los sondeos hablan de una bolsa de indecisos y abstencionistas del orden del 30%. Que acudan a votar siete de cada diez ciudadanos no es tarea fácil en estos últimos años. En las anteriores elecciones de junio de 2016, votó el 66,5%, y en las de diciembre de 2015 y noviembre de 2011 no se llegó al listón del 70.

Urnas llenas o vacías

La tradición sociológica decía que las elecciones eran de cambio cuando se rebasaba la participación del 70%, pero en 2011, no se llegó a ese porcentaje y se pasó de un gobierno socialista a uno del PP con mayoría absoluta. En este momento y con un escenario con cinco partidos nacionales, las dudas entre los expertos se mueven entre si la baja participación beneficia o perjudica al gobernante de turno. En el PSOE no quieren correr riesgos y se aferran al viejo aforismo de que una alta afluencia a las urnas beneficia a la izquierda, así ha sido siempre con la salvedad de 1996. «Urnas llenas significan futuro» mientras que «urnas vacías traen involución», resumió Sánchez.

Los socialistas aprecian riesgos en la apuesta por la participación masiva porque implicará una mayor exposición de su candidato, que hasta ahora con un perfil medio-bajo de campaña se ha beneficiado, según su análisis, de las pugnas y de los errores cometidos por PP, Ciudadanos y Vox, además del declive que sufre Unidas Podemos.

Un alto cargo gubernamental señalaba que el mejor hito de la campaña de Sánchez va a ser la Diputación Permanente del Congreso de mañana, cuando se aprueben los seis reales decretos sobre igualdad salarial, permisos de paternidad, recuperación del subsidio a los desempleados mayores de 52 años y nuevas normas sobre el alquiler de viviendas. El impacto social de esas medidas, añadió, será muy superior a cualquier acto electoral o debate que pueda protagonizar Sánchez de aquí al día de las votaciones.

1.174 listas participan en las elecciones del 28 de abril

El Boletín Oficial del Estado publicó este martes las candidaturas definitivas al Congreso y al Senado para las elecciones del 28 de abril, una vez proclamadas por las juntas electorales provinciales. Se presentaron 1.174 candidaturas, 39 más que en las elecciones generales de junio de 2016. De ellas, 579 listas al Congreso y 595 al Senado. Los cuatro principales partidos, PP, PSOE, Unidas Podemos y Ciudadanos, presentaron listas en las 52 provincias, pero también lo hicieron Vox, Partido Animalista o Por un Mundo Más Justo.

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