Los partidos renuncian a la publicidad callejera en la campaña

Cartel de Ciudadanos en una farola, durante la campaña de las elecciones del pasado 28 de abril./Europa Press
Cartel de Ciudadanos en una farola, durante la campaña de las elecciones del pasado 28 de abril. / Europa Press

No llegan a un acuerdo para el envío conjunto de papeletas ni a la celebración de dos debates como pedían Ciudadanos y Podemos

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

La intención era reducir al máximo los costes durante la próxima campaña electoral. Pero como ya sucedió hace tres años, los partidos sólo han conseguido ponerse de acuerdo para eliminar la publicidad exterior, que supondrá un ahorro de 2,4 millones para las arcas públicas. De esta manera, renuncian a colgar banderolas en postes o farolas, a poner carteles en las vallas y a contratar publicidad exterior, en general.

Sólo el PNV se ha descolgado de esta propuesta, impulsada por el PSOE y en la que Ciudadanos y Unidas Podemos han intentado en balde incluir que se envíen las papeletas en un mismo sobre y en un único envío. Se trata de un planteamiento que ya pusieron sobre la mesa, sin éxito, en la legislatura pasada y que quedó incluido, más tarde, en el pacto presupuestario entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la formación de Pablo Iglesias como compromiso de reforma en el futuro de la ley electoral. Según los cálculos de ambos partidos, la medida supondría un ahorro de entre 18 y 20 millones para el Estado.

Queda fuera del acuerdo la pegada de carteles que se produce de manera tradicional la noche que arranca la campaña electoral –el 1 de noviembre– en los espacios gratuitos que los ayuntamientos habilitan para tal efecto, de acuerdo al artículo 55 de la Ley Electoral. Tampoco se incluye la celebración de al menos dos debates entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno como también reclamaban Ciudadanos y Unidas Podemos. Así ocurrió en la campaña del 28-A, aunque entonces se excluyó de la convocatoria al líder de Vox, Santiago Abascal, que no contaba entonces con representación parlamentaria.

En un comunicado, los nacionalistas vascos se descolgaron de la propuesta que califican de «ridícula, demagógica y llena de cinismo», que solo supone de una rebaja del 10% y perjudica «de manera directa» a los partidos de ámbito terrirorial.