Noche de pánico en Vigo: «Me caí dentro del agujero y me pisaron la cabeza; pero salí como pude»

Imagen de esta mañana de la pasarela de madera y hormigón que se derrumbó anoche./AFP
Imagen de esta mañana de la pasarela de madera y hormigón que se derrumbó anoche. / AFP

Decenas de asistentes se quedaron atrapados entre los maderos e, incluso, se precipitaron al mar, en una tragedia que no deja víctimas mortales aunque sí más de 300 heridos

COLPISA

Lo que iba a ser una noche de fiesta en el festival O Marisquiño de Vigo; de repente, se convirtió en una auténtica pesadilla. Los cientos de espectadores que se encontraban disfrutando del concierto de Cruz Cafuné no daban crédito a lo que acababa de ocurrir. La pasarela de madera y hormigón sobre la que bailaban se había desplomado. El caos era absoluto. Decenas de asistentes se quedaron en ese momento atrapados entre los maderos e, incluso, se precipitaron al mar, en una tragedia que no deja víctimas mortales aunque sí 316 heridos. En el último balance ofrecido por la Xunta, explican que hay nueve personas ingresadas, de las que cinco están graves y dos se encuentran en la UCI, aunque no se teme por sus vidas.

La zona donde se produjo el accidente permanece este lunes acordonada y custodiada por la policía. En las inmediaciones se han congregado decenas de periodistas, curiosos, e incluso alguno de los chicos que presenció en directo lo ocurrido.

Entre ellos, un joven menor de edad de O Barco de Valdeorras (Ourense), que fue uno de los chicos que se cayó en el enorme hueco abierto tras el derrumbe. «Estoy traumatizado, me caí dentro del agujero, me pisaron la cabeza pero salí como pude», ha relatado al tiempo que ha confirmado que resultó herido leve. Según ha explicado, el concierto acababa de empezar: «Y de repente se movió la madera y oímos 'crack', se empezó a caer todo el mundo a mi alrededor», ha narrado. Además, ha criticado que «nadie de la organización dijo que el aforo fuera limitado o que solo pudieran pasar un número de personas».

Debido a las condiciones y hora del concierto, una gran parte de los espectadores eran menores de edad. Una madre, con lágrimas en los ojos, imploraba a un policía local para que la ayudará a buscar a su hija. «Había mucha gente sangrando, algunos de ellos por la cabeza», comentó una joven que salió del lugar llorando. «Me intentaban subir, patinaba, me caía gente encima y mi pie se quedó atascado. Ha sido horrible», decía otra joven tras ser rescatada y agradecía que el momento del derrumbe se produjo antes del concierto estrella de la noche. «Menos mal que todavía no había salido al escenario el rapero Rels B porque seguramente hubiese habido más gente en ese momento sobre el paseo marítimo».

«Se veía venir»

Ángeles Crespo, madre de otro joven que estaba presenciando el concreto, ha afirmado que su hijo «salió ileso de milagro», porque estaba en primera fila, en la zona de hormigón. «Es increíble que hayan dejado hacer algo así en un paseo de madera. Solo caminando por allí ya se escuchaba tambalear los listones«, ha denunciado. El paseo de madera ha sido objeto de polémica en varias ocasiones. El Ayuntamiento y el Puerto se cruzaron críticas anoche, desentendiéndose de su mantenimiento.

Usuarios del puerto deportivo de Vigo han señalado que este gravísimo incidente «se veía venir» por el mal estado de los pilotes de hormigón sobre el que se sostenía. Así lo ha apuntado a Adelardo Pena, que tuvo un atraque justo en el pantalán donde se produjo el accidente. «Ya en 2005 nos dimos cuenta de que había mucho óxido y grietas, y que se desprendía el hormigón de los pilotes«, ha afirmado.

Este usuario ha indicado que advirtieron de lo que ocurría a otros marineros, y ha asegurado que el colapso se produjo «no directamente por el peso de la gente, sino por la falta de mantenimiento de la estructura». «Otros muelles muchos más antiguos siguen ahí aguantando», ha añadido.

En la misma línea, Amelia Vázquez ha incidido en que «ya en 2011 se veía que estaba fatal». «Era público y notorio, estaba a la vista, lo veíamos todos, los usuarios y los propios trabajadores del puerto«, ha abundado. Esta usuaria ha lamentado que »no hubieran revisado el estado del paseo antes de permitir que se juntaran allí cientos de chavales«. »No me sorprendió lo ocurrido«, ha sentenciado.

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