Los Mossos vuelven a cargar contra los manifestantes independentistas

Los CDR piden la dimisión del consejero de Interior y no logran boicotear la marcha de policías nacionales en Barcelona

CRISTIAN REINOBarcelona

La tensión y las cargas policiales regresaron este sábado a las calles de Barcelona, escenario una vez más de manifestaciones de distinto signo, que obligaron a los Mossos d'Esquadra a intervenir para que una protesta de independentistas no topara con una de policías nacionales y guardias civiles.

Por segunda ocasión en poco más de un mes, Jusapol, la organización que agrupa a policías y guardias civiles en defensa de sus derechos laborales, convocó una protesta en el centro de la ciudad condal. Acudieron cerca de un millar de agentes, menos que en la última cita, el pasado 29 de septiembre, en la que se manifestaron para homenajear a los agentes que participaron en las cargas del 1-O de hace un año.

Como hace un mes y medio, había casi más mossos custodiando a los manifestantes que protestantes. Y como hace mes y medio también, hubo un fuerte rechazo por parte del independentismo, que convocó tres concentraciones simultáneas como respuesta a lo que el secesionismo interpreta como una «provocación» de los «fascistas» -así les llaman- por manifestarse en el centro de Barcelona.

Los Comités de Defensa de la República (CDR) convocaron a sus activistas con la intención de boicotear la marcha policial. Fueron unos 500. No lo consiguieron, en buena parte por la actuación de los Mossos, que volvieron a cargar contra los manifestantes para evitar que las protestas pudieran acabar chocando. La imagen de agentes de la Policía catalana cargando contra independentistas empieza a dejar de ser una novedad en la Cataluña del 'postprocés'.

La jornada de tensión venía marcada además por unas palabras del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que el jueves afirmó que los «delincuentes» del 1 de octubre fueron los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que hicieron cargas para impedir el referéndum. Los sindicatos de la Policía Nacional salieron este sánado en tromba contra Aragonès, al que tildaron de «mezquino» e «indecente» por poner «de forma intencionada en peligro la frágil paz social» existente en Cataluña, provocando con ello «un enfrentamiento estéril entre ciudadanía y fuerzas de orden público». Pero Aragonès se reafirmó: «A un sindicato policial no le gusta que digamos que los delincuentes el 1-O no eran los que defendían los colegios sino los que entraron con porras vestidos de verde y azul marino. No les gusta, pues lo repito, los delincuentes iban de verde y azul marino».

Buch, dimisión

La actuación de los Mossos contra los CDR volvió a poner en el disparadero al consejero de Interior, Miquel Buch. El independentismo radical pidió su dimisión el 29 de septiembre, tras la primera manifestación de Jusapol; también el 1 de octubre pasado, después de una nueva jornada de disturbios y cargas, y volvió a exigir este sábado su destitución por ser «cómplice» de los «fascistas» y de quienes «nos dieron una paliza el 1-O».

El independentismo cree que la manifestación de Jusapol es inadmisible, en la medida en que se trata de un acto de exaltación de cargas del 1-O contra los catalanes. También Arran, la rama juvenil de la CUP reclamó el cese del consejero. La CUP no llegó a tanto. Los anticapitalistas criticaron las «cargas injustificadas» de los Mossos y acusaron a Buch de permitir «al españolismo pasearse impunemente».

Los independentistas más contestatarios aumentan su indignación contra el Gobierno catalán, al que recriminan que les pida que «aprieten» en la calle, como hizo Quim Torra hace un mes, y luego cuando le hacen caso y aprietan en la calle, la respuesta gubernativa sea enviar a los Mossos.

Los CDR más radicales, algunos de los cuales este sábado se manifestaron encapuchados y con la cara tapada, advirtieron al presidente de la Generalitat de que se ha «acabado la paz social».

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos