Mineros al rescate de Julen, héroes a mil kilómetros de casa

Mineros al rescate de Julen, héroes a mil kilómetros de casa

Ocho efectivos de la Brigada de Salvamento Minero de Asturias aguardan impacientes con un único objetivo: regresar a la superficie con Julen

JUAN CANO|ALVARO FRÍAS|FERNANDO TORRES
JUAN CANO|ALVARO FRÍAS|FERNANDO TORRESMálaga

Hace ya más de una semana que sonó el teléfono. Empezó una cuenta atrás, una carrera a contrarreloj en la que el tiempo nunca se agota. El pasado martes les comunicaron, a ocho efectivos de la Brigada de Salvamento Minero de Asturias, que se tenían que trasladar a Totalán para ayudar en el rescate de Julen. Desde entonces aguardan impacientes el momento de perderse en las entrañas de la montaña con un único objetivo: regresar a la superficie con el niño.

Llevan más de una semana en Málaga, a donde llegaron casi con lo puesto, ya que tuvieron que partir de inmediato para apoyar el impresionante dispositivo que se ha desplegado en la Sierra de Totalán. Desde entonces pasan las horas en un pequeño hotel ubicado en Rincón de la Victoria, muy próximo a la localidad en la que se acometen los trabajos para el rescate de Julen. Para Málaga, como para el resto del mundo, son unos más de esos héroes que se dejan la piel desde hace días en la montaña para llegar hasta el menor.

Están fuera de casa, pero no han faltado los detalles para que no se sientan tan lejos de su tierra. Por ejemplo, frente al hotel en el que se hospedan, cuelga de un balcón la bandera del Principado de Asturias, aún con las arrugas propias de quien la ha comprado y la acaba de desembalar solo con la idea de hacerles llegar el calor de los suyos. Y es que los efectivos de la Brigada de Salvamento Minero son el orgullo de una tierra que ve cómo más de medio millar de sus hombres y mujeres se pierden cada día en las profundidades de la tierra. En la mina se preguntan cómo estarán sus familiares a tantos kilómetros de su hogar. Lo cierto es que Totalán y Rincón de la Victoria se han volcado con ellos.

En la mina comentan algunas de las anécdotas que les han llegado de los brigadistas. Cómo uno de ellos, ante la premura de la partida hacia Málaga y la cantidad de días que van pasando debido a los retrasos que sufren las labores debido a la dificultad del terreno en el que se actúa, acudió a una tienda para comprar algo de ropa. No les cobraron.

Tampoco lo hicieron en un establecimiento en el que estaban todos juntos comiendo. Un hombre que se encontraba en el mismo local se levantó y se acercó a la barra. Todo lo que habían consumido corría de su cuenta.

Son solo algunas de las muestras de cariño que han recibido en Málaga. Ellos pasan las horas deseando entrar en ese pozo que discurre en paralelo al de Julen para hacer lo que mejor saben: excavar una galería. Es a lo que han venido, es lo que se espera de ellos, será su forma de agradecer la forma en la que han sido acogidos. Son héroes lejos de casa.