El PP llega a su convención programática con discrepancias sobre la estrategia frente a Vox

Pablo Casado, el pasado domingo durante la presentación de los candidatos al Ayuntamiento y la comunidad de Madrid./EFE
Pablo Casado, el pasado domingo durante la presentación de los candidatos al Ayuntamiento y la comunidad de Madrid. / EFE

Casado reivindica como propios los temas estrella de Abascal pese a la incomodidad que la extrema derecha despierta en el partido

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP culmina con la convención programática de este fin de semana su proceso de transformación. El que salga de este cónclave será definitivamente el partido de Pablo Casado. El líder de los populares conformó en verano sus órganos de dirección, ha cerrado este mes la designación de los candidatos para las elecciones municipales y autonómicas de mayo y ya sólo le queda la revisión de las ideas para zanjar la metamorfosis. El «rearme ideológico», como lo denominan en Génova, con el que la cúpula aspira a marcar territorio frente a Vox y sellar las fugas. Todos los mimbres listos, pese a que en las filas conservadoras cohabitan las dudas sobre la estrategia.

El debate persiste sobre cómo actuar ante la realidad de un nuevo competidor: dar la batalla por la derecha o asentarse en el centro. Los cargos consultados no albergan dudas de que la primera es la apuesta de Casado. Así entienden que el discurso, «claramente conservador», se haya extremado en materia de inmigración o frente al independentismo catalán, llegando a cuestionar incluso la constitucionalidad del PSOE. También las concesiones en el debate de género que llevaron al líder de los populares a hablar, además, de «violencia doméstica» ante las reivindicaciones de Vox.

Fuentes populares detectan incluso ese giro en la elección de José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso como cabezas de cartel para el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. «Están nombrados para hacer frente a Vox», apunta un representante madrileño, temeroso de que el movimiento deje a Ciudadanos un campo de juego amplio para crecer por el centro. «Ese es el riesgo que corremos en términos generales: poner el foco en la derecha y que se nos vayan los moderados», añaden fuentes territoriales del PP.

Desde luego, no hay unanimidad en el partido. La determinación de unos contrasta con la incomodidad y la preocupación de otros, que no ven clara la eficacia de la estrategia y advierten sobre el peligro de que el PP de siempre acabe desdibujado. «Entre el original y la copia –reiteran–, la gente elige el primero».

Pero, tal y como lo ve Casado, no hay más «original» que el PP. Es más, el presidente de los populares dio hoy el paso de reivindicar como propios los temas que Santiago Abascal ha convertido en bandera; una identificación de la que recelan algunos populares. «Habrá que preguntar a Vox si juega a PP», replicó en una entrevista en la Cadena Cope.

El corazón del charrán

Hasta qué punto pueden solaparse o coincidir los programas se verá en la convención que comienza el viernes en Madrid bajo el lema «España en libertad». Un cónclave para el que el PP ha modificado su logo: ahora, el charrán, la gaviota, forma un corazón con los colores de la enseña nacional sobre el término «populares».

El encuentro parece diseñado para una refundación ideológica en el 30 aniversario del nacimiento del PP. Allí estarán José María Aznar y Mariano Rajoy, pese a que el partido de Casado ha ido tomando distancia con la gestión de este último. Se desconoce si ambos intervendrán el mismo día o en qué formato.

Por ahora, ha trascendido que serán tres los grandes discursos políticos. El de Casado, el del secretario general, Teodoro García Egea, y el del presidente de Galicia y coordinador de la cita, Alberto Núñez Feijóo, quien para muchos en esta ocasión representa la «búsqueda de la centralidad».

 

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