Un inspector revela al juez que daba datos privados al 'clan Villarejo' por orden del superior

José Manuel Villarejo./
José Manuel Villarejo.

Riaño, exjefe de una sección de Información, señala al investigado Gómez Gordo como la persona de contacto

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El uso irregular de bases de datos alimentaba los trabajos que el comisario José Manuel Villarejo realizaba a sus clientes, según los investigadores. El ascendente del policía ya jubilado, en prisión preventiva desde noviembre de 2017, en diferentes unidades del Cuerpo le permitía acceder a información confidencial sobre terceros. Para ello usaba su amplia red de contactos a todos los niveles, algunos perfectos conocedores de estas actividades parapoliciales.

La declaración este lunes como investigado del inspector jefe jubilado Constancia Riaño, quien fuera jefe de Sección Operativa en la Comisaría General de Información, dio luz a juez y fiscales sobre estas prácticas.

Según fuentes jurídicas, Riaño reconoció que proporcionaba datos privados de a la red de Villarejo por orden del entonces jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, el también investigado Enrique García Castaño, 'el Gordo', responsable del material de escuchas y grabaciones policiales.

El papel de Bonilla

El declarante dijo que García Castaño le encomendaba buscar determinada información en bases policiales sin utilizar el cauce oficial. «Lo hacía de viva voz o mediante notas adhesivas», afirmó, y con la encomienda de que hiciera llegar el resultado a Antonio Bonilla, el inspector que en segunda actividad trabajaba para las empresas de Villarejo y que llegó a dirigir la seguridad de la Asociación Española de Banca, la patronal empresarial.

Según dijo este lunes el investigado, así lo habría hecho con los datos sobre los miembros de un bufete de abogados a los que Villarejo estaba espiando por orden del despacho Herrero y Asociados, tal y como corrobora una serie de correos electrónicos en los que Riaño recaba datos del BBVA y los hacía llegar a Bonilla. Éste, que también estaba citado, se acogió a su derecho a no declarar.

Riaño explicó al juez de la Audiencia Nacional que García Castaño le presentó a Bonilla como un policía liberado que colaboraba con él, sin explicarle que en realidad trabajaba para las empresas de Villarejo. En cualquier caso, éste defendió la legalidad de su actuación dado que entendía que al ser un requerimiento de un superior los datos eran para investigaciones oficiales.