Iglesias ve más cerca el Gobierno de coalición tras el pacto del Congreso

Pablo Iglesias, durante el acto celebrado este sábado en Sevilla. / Europa Press/Vídeo: Atlas

El líder de Podemos sostiene que es necesaria la presencia de su partido en el Ejecutivo para «poner límites» al poder económico

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pablo Iglesias ve más cerca la entrada de Unidas Podemos en el próximo Gobierno con los socialistas después del acuerdo alcanzado en la Mesa del Congreso. «No voy a pedirle la luna» a Pedro Sánchez.

El pacto con el PSOE para el reparto de puestos en el órgano de gobierno de la Cámara baja ha sido un chute de optimismo para los dirigentes de Unidas Podemos, que han visto que pese a ser la cuarta fuerza parlamentaria detentarán la segunda autoridad del Congreso. Gloria Elizo será la vicepresidenta primera y el dirigente de En Comú Podem Gerardo Pisarello, cercano a las posiciones soberanistas, será el secretario primero.

Iglesias señaló este sábado en un mitin en Sevilla que no van a poner sobre la mesa exigencias imposibles para entrar en el Gobierno porque la prioridad es sentarse en el Consejo de Ministros. «El Estado -dijo- es el único instrumento que tienen los débiles para luchar contra los poderosos, necesitamos representantes en los gobiernos para poner límites a los que tiene todo el poder económico».

Unidas Podemos ha abandonado hace tiempo los reparos que tenía en sus primeros años a entrar en las administraciones. Iglesias lo explicó en el mitin sevillano: «Estamos en política para transformar la vida de la gente. Si algo hemos aprendido es que desde dentro del Gobierno se cambia con más facilidad la vida de la gente. Ese es nuestro compromiso, no darnos golpes en el pecho».

Un mensaje lanzado en Sevilla y dirigido sobre todo a los responsables de la federación andaluza de Podemos, que, capitaneados por Teresa Rodríguez y otros dirigentes del sector anticapitalista, se han mostrado contrarios a la coalición gubernamental con los socialistas. La posición de los críticos es que Podemos debe hacer frente a un Ejecutivo socialista porque sus diferencias con el PP son casi nulas y supondría plegarse a los intereses del mundo financiero y empresarial.

La entrada en el Gobierno con los socialistas, sin embargo, no parece tarea fácil porque Pedro Sánchez y otros dirigentes del PSOE repiten cada vez que se les pregunta que su intención es gobernar en solitario y con independientes. Pero Iglesias quiere hacer valer «el peso» de los 3,7 millones de votos que obtuvo Unidas Podemos el 28 de abril.

Las negociaciones aún no se han abierto, el momento llegará tras los comicios municipales, autonómicos y europeos del próximo domingo, pero en los tanteos previos se han analizado algunas fórmulas, aunque siempre sin ministros de Unidas Podemos. Una alternativa es la de que los números dos y tres de determinadas carteras estén ocupadas por miembros del partido de Iglesias para fiscalizar así la gestión del ministerio. Otra es que Unidas Podemos se ponga de acuerdo con los socialistas sobre los independientes que se incorporarían al Ejecutivo. Pero Iglesias quiere ministros.

Municipios y autonomías

El sentido de las negociaciones vendrá marcado también por los pactos postelectorales en ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Si el PSOE y Unidas Podemos llegan a acuerdos pueden mantener casi todo el poder territorial y municipal logrado hace cuatro años, e incluso expandirlo. La batalla más igualada se libra en Madrid, y tanto para Sánchez como para Iglesias es un objetivo de primer orden lograr el Gobierno de la Comunidad, en manos del PP desde hace 24 años. Un entendimiento amplio en ayuntamientos y autonomías allanaría el acuerdo en la Moncloa.

El temor en Unidas Podemos es que en el PSOE hay una fuerte corriente partidaria de llegar a pactos con Ciudadanos. En territorios como Castilla y León el acuerdo entre socialistas y liberales para desalojar al PP parece factible ante el retroceso que ha experimentado Unidas Podemos, como se pudo comprobar en las generales del 28 de abril, y, por el contrario, la pujanza de la formación naranja en esa comunidad.

Pero la gran preocupación de Iglesias es que Sánchez sucumba a las pretensiones de «la CEOE o Ana Botín (presidenta del banco Santander)», que «no quieren» que el líder socialista gobierne con Unidas Podemos «para cambiar las cosas».