Sánchez pregunta a Torra qué busca montando «broncas» en Estados Unidos

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá./Zipi (Efe)
La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. / Zipi (Efe)

Insiste en mantener la apuesta por el diálogo y en buscar una solución política «inteligente» a la crisis en Cataluña

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez prefiere no poner el foco en los gestos hostiles del presidente de la Generalitat para preservar el buen clima en la reunión del 9 de julio en la Moncloa. Pero no pudo resistirse a preguntar a Quim Torra qué es lo que busca «trasladando a Estados Unidos la bronca» de los independentistas. Con esos comportamientos, agregó, tanto Cataluña como España pierden «en reputación e imagen» ante el mundo.

El presidente del Gobierno pasó la página del enfrentamiento entre el presidente catalán y el embajador español en Washington porque dar relevancia a esos incidentes dificulta el acercamiento que busca con la Generalitat de Cataluña para encontrar una «solución política» a un conflicto que requiere «mucha política, mucha inteligencia, mucha paciencia y poner la mirada larga». Aunque en la Moncloa se consideró que Torra buscó la confrontación con Pedro Morenés para subrayar las distancias que quedan por salvar, Sánchez intentó mostrarse conciliador, pero con «convicciones firmes» ante los planteamientos soberanistas.

Tras la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que se cerró hoy en Bruselas, el jefe del Ejecutivo ratificó que su posición entre «la bronca y el diálogo» es la del diálogo sin que ello suponga hacer concesiones ante planteamientos contrarios al marco constitucional. Pero tampoco se puede caer, señaló Sánchez, en cargar las tintas sobre asuntos de «la coyuntura y el corto plazo», como el incidente de Washington.

Lo que hay que hacer, prosiguió, es «pasar página y tener una relación normal», que es lo que quiere «la inmensa mayoría de los catalanes y el conjunto de los españoles» en vez de enzarzarse en un cruce de agravios. «Lo que ocurre en la calle», donde hay una relación «mucho más normal», es lo que tiene que «ocurrir en la política».

Torra toma nota

El presidente de la Generalitat, sin embargo, siguió enganchado a su enfrentamiento dialéctico con el embajador español en Estados Unidos a cuenta de los presos políticos, los exiliados y el referéndum de autodeterminación. En un mensaje de Twitter, advirtió al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, de que toma «debida nota» de sus palabras en defensa de Morenés. Torra se reafirmó en la red social en que el Gobierno de España «criminaliza la autodeterminación de Cataluña» además de mantener a los líderes independentistas «en la cárcel y en el exilio».

Fuentes cercanas al presidente catalán señalaron que mantiene su idea de que su primera demanda a Sánchez en la reunión del 9 de julio será buscar un acuerdo para celebrar un referéndum de autodeterminación. Gestos, como el acercamiento de los dirigentes secesionistas encarcelado a centros penitenciarios catalanes, son insuficientes, además de actos de «estricta justicia», para el presidente de la Generalitat. El juez Pablo Llarena autorizó hoy el traslado del exvicepresidente Oriol Junqueras y del exconsejero de Exteriores Raül Romeva, que se suman a los cuatro permisos concedidos el jueves para la expresidenta del Parlamento, Carme Forcadell, la exconsejera Dolors Bassa, y los expresidentes de la ANV, Jordi Sànchez, y de Omnium, Jordi Cruixart.

La portavoz del Gobierno, Isabel Celáa, confirmó sin dar fechas que el traslado «ya está abierto». Lo más probable, apuntan fuentes gubernamentales, es que los desplazamientos se produzcan la próxima semana, antes de la reunión de Sánchez con Torra.

Si estas decisiones son consideradas insuficientes en el mundo independentista, para el PP son un exceso. El portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando, rechazó que normalizar las relaciones con la Generalitat se traduzca en «bajarse los pantalones».

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