Delgado acusa a varios dirigentes del PP de «alimentar» las «cloacas» de Villarejo

La ministra Dolores Delgado, en un momento de su comparecencia ante la Comisión de Justicia del Congreso. / EFE

La ministra de Justicia se considera una víctima «por ser mujer» de un «chantajista» y critica «a la derecha» por hacer un uso político de audios ilegales

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Reprobada en el Senado y señalada por el Congreso, que ha exigido su dimisión gracias a la relevante abstención de Podemos, Dolores Delgado reapareció este miércoles tras el silencio que le ha acompañado los últimos días para minimizar su desgaste político en solo cuatro meses.

La ministra de Justicia compareció en la comisión de Justicia del Congreso para informar sobre la reciente difusión de las grabaciones realizadas por el comisario jubilado José Manuel Villarejo, en prisión provisional, de una comida en un restaurante de Madrid en 2009 en la que estuvo presente la entonces fiscal de la Audiencia Nacional, el exjuez Baltasar Garzón y tres altos mandos policiales vinculados a la lucha antiterrorista.

Delgado dio explicaciones sobre las actividades de Villarejo y se consideró una «víctima» de un presunto delincuente, «un chantajista» integrante de las «cloacas del Estado», que trata de obtener un trato de favor y «ventajas procesales» para salir de prisión. «Han tratado de desacreditar la carrera de una mujer, de una fiscal, que lleva trabajando 29 años al servicio público sin mácula, con una trayectoria íntegra», ha defendido la titular de Justicia ante los parlamentarios.

Delgado enmarcó la difusión de estas grabaciones ilegales a intereses políticos y personales de Villarejo, a su intento de «chantajear» al Estado para obtener un trato de favor. Los primeros, en favor de la «derecha, la extrema derecha y la extrema extrema derecha», reiteró hasta en cuatro ocasiones la ministra, que llegó a señalar a varios dirigentes del Partido Popular porque «han alimentado esta cloaca del Estado» con sus actuaciones.

En concreto, mencionó que el comisario jubilado «actuó bajo la dirección del entonces ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, del PP, quien llegó a destacar sus «relevantes servicios» en la lucha antiterrorista. También se refirió al papel del actual senador popular Ignacio Cosidó, director general de la Policía con el Gobierno de Rajoy y «último responsable directo» de Villarejo.

PP y Ciudadanos reprochan la actitud altiva de Delgado y su opacidad sobre la relación con Villarejo

Del mismo modo, la ministra aseguró que fue Fernández Díaz quien permitió que el comisario jubilado, exintegrante de la Dirección Adjunta Operativa (DAO), «compatibilizase su trabajo policial con su actividad como investigador privado y como gestor de empresas de todo tipo». Asimismo, dijo que el principal investigado en el 'caso Tándem' participó en la llamada 'operación Cataluña', la misma actividad en la que habría formado parte destacados miembros del PP como Alicia Sánchez Camacho o Jorge Moragas, jefe de gabinete del expresidente Rajoy. «El objetivo de era fabricar investigaciones fraudulentas contra sus adversarios políticos», en concreto contra las formaciones independentistas. «Y no solo eso, la actividad de esa brigada patriótica, amparada por el Gobierno del PP con Cosidó, se dirigió también contra grupos políticos de la oposición como es el caso de Podemos», recordó.

Ni amistad ni vínculo laboral

Delgado también mencionó a su antecesor en el cargo, Rafael Catalá, quien otorgó al número dos de la Policía, Eugenio Pino, supuesto jefe de la «brigada política» de la que supuestamente formaba parte Villarejo, «una medalla honorífica del Ministerio de Justicia».

Sobe la comida en el restaurante Rianxo de Madrid de 2009, la ministra confirmó su presencia en la mesa con el excomisario, pero aseveró que «no ha mentido» y que no tiene «relación profesional alguna con Villarejo, como ha acreditado la propia Fiscalía, y tampoco es amigo».

La diputada del PP, María Jesús Moro, criticó a Delgado por venir al Congreso «a poner el ventilador» contra el anterior Gobierno. «Usted estaba con la mafia según sus palabras», la ha recriminado Moro. «Piensa que la mejor defensa es un buen ataque. La dignidad se tiene como persona, el respeto se gana», criticó la parlamentaria. Una intervención que tuvo respuesta de la ministra: «Soy mujer y nunca voy a dejar de lado mi condición. En esa comida estaba con altos policiales en activo siendo yo fiscal», defendió.

El diputado de Ciudadanos, Ignacio Prendes, le preguntó por una mención de la entonces fiscal en la comida con Villarejo, cuando ésta se refirió a «éxito garantizado» después de que el agente contara a los asistentes que había creado una agencia de modelos para conseguir «información vaginal» de políticos. «No voy a entrar en unas grabaciones ilegales. Pero le voy a decir que no he mentido ni he cometido ninguna acción ilegal», contestó la compareciente.

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