El Congreso vuelve al letargo sin aprobar ninguna ley tras una legislatura fugaz

El Congreso vuelve al letargo sin aprobar ninguna ley tras una legislatura fugaz

Con el decreto de disolución de las Cortes decaerán el martes las 48 proposiciones legislativas que han presentado los grupos parlamentarios

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Esta vez ni tan siquiera ha dado tiempo a acumular centenares de iniciativas esperando en el registro del Congreso a ser tramitadas. El decreto de convocatoria electoral, que el martes aparecerá publicado en el Boletín Oficial del Estado, disolverá las Cortes apenas cuatro meses después de ser constituidas y pondrá fin a una legislatura efímera con nula producción legislativa. Una anomalía que, sin embargo, la Cámara baja ya sufrió en 2016 ante la incapacidad de los partidos de salvar, también entonces, la investidura.

La inestabilidad política ha condenado en los últimos años al Congreso de los Diputados a periodos de letargo o a lo sumo legislaturas poco fértiles. Pese a que el bipartidismo entró en crisis en 2015, los grupos parlamentarios no han sabido gestionar la nueva realidad ni adecuarse a la necesidad ineludible de consensos para garantizar unas Cortes en pleno rendimiento. Esa sigue siendo la asignatura pendiente sea cual sea el reparto que alumbren las urnas el 10 de noviembre.

En el último pleno de esta fugaz legislatura, el socialista Odon Elorza alentó a los partidos a hacer propósito de enmienda, previa reflexión sobre si los representantes elegidos en las urnas cumplen sus funciones o contribuyen a la desafección de la ciudadanía con la clase política. «No podemos seguir decepcionando, no estamos siendo ejemplares, entonemos el 'mea culpa'», lamentó desde la tribuna durante el debate de una propuesta que el Congreso intentaba tramitar por segunda vez.

La iniciativa que se tomaba en consideración llevaba la firma del PNV y busca desde la pasada legislatura una reforma del reglamento de la Cámara para controlar el cumplimiento de los acuerdos parlamentarios sin rango de ley. Pero, pese a contar en el hemiciclo con un respaldo mayoritario, el proceso para su aprobación caducó en abril pasado con el adelanto electoral y, ahora, volverá a a quedar interrumpido por la repetición de noviembre.

No es el único caso. La regulación que propone el PSOE de la eutanasia ha obtenido dos veces el visto bueno del Congreso para su estudio. Y, de nuevo, los socialistas deberán iniciar los trámites tras los resultados de las nuevas elecciones si mantienen su pretensión de legislar sobre este asunto. Lo mismo ocurre con la proposición de ley que plantea Unidas Podemos para revertir la reforma del PP y levantar el límite temporal impuesto para la instrucción de los procesos judiciales.

Según el grupo parlamentario de Pablo Iglesias, la medida de los populares puede llevar a la impunidad en algunas causas complejas de corrupción. Pero aunque en 2017 su reforma ya pasó el primer filtro del trámite parlamentario, las constantes ampliaciones de los plazos para presentar enmiendas acabaron bloqueando la iniciativa.

Plenos contado

Son sólo tres ejemplos. También el medio centenar de proposiciones de ley que han registrado los grupos parlamentarios en la presente legislatura concluyen el martes su recorrido. En abril fueron más de 300 las iniciativas legislativas que decayeron por la convocatoria de elecciones. Entre las actuales hay algunas que vienen de lejos, como la propuesta de Ciudadanos sobre la gestión subrogada o la del PP para prohibir los indultos a los condenados por rebelión o sedición.

Otras, en cambio, han surgido al hilo de debates de actualidad. Es el caso del plan de los liberales que contempla regular la multirreincidencia tras el incremento de los robos con violencia en Barcelona. En cuanto a Vox, una de las primeras causas que llevó al registro persigue proteger a los denunciantes de corrupción. Ninguna ha llegado al pleno. Las tres fuerzas políticas de la derecha protestaron por la tardanza del Gobierno en emitir los informes preceptivos para incluir sus proposiciones de ley en el orden del día. Ahora, todas tendrán el mismo destino.

Apenas se han celebrado, además, reuniones plenarias. Sólo ha habido en septiembre dos semanas de rutina. Hasta este mes, los diputados se habían visto en el hemiciclo en la sesión constitutiva del 21 de mayo, en el homenaje a las víctimas del terrorismo el 27 de junio, la investidura fallida de Pedro Sánchez la semana del 22 de julio y el pleno extraordinario sobre la crisis migratoria que tuvo lugar el 29 de agosto. Cuando se reanude la actividad, los grupos parlamentarios tendrán de nuevo pendiente la elección del jefe del Ejecutivo y, ya en 2020, aprobar un nuevo proyecto de Presupuestos. A día de hoy, siguen estando vigentes los que sacó adelante en 2018 Mariano Rajoy una semana antes de la moción de censura.