Francia condena a 7 años de cárcel a Iratxe Sorzábal y a 5 a David Pla por su pertenencia a ETA

Los miembros de ETA Iratxe Sorzábal y David Pla Martín /
Los miembros de ETA Iratxe Sorzábal y David Pla Martín

Sorzabal y Pla, que intentaron en 2011 negociar sin éxito con el Gobierno, piden «romper con la lógica de confrontación»

PAULA ROSASCorresponsal en París (Francia)

La justicia francesa ha condenado a los etarras Iratxe Sorzábal y David Pla a penas de 7 y 5 años de cárcel respectivamente por su pertenencia a la banda terrorista, una pena inferior a la que solicitaba la Fiscalía. Teniendo en cuenta que llevan detenidos desde septiembre de 2015 y con las reducciones de condena que se aplican automáticamente en Francia, David Pla deberá de salir de la cárcel en las próximas semanas. Sorzábal, ya condenada en el país galo por otras causas, cumplirá un máximo de 10 años al aplicársele la refundición de penas, aunque luego deberá ser extraditada a España.

El tribunal correccional de París les ha considerado culpables de todos los cargos que se le imputaban (12 a Sorzábal y 6 a él) después de deliberar durante algo más de una hora. La sentencia ha complacido a la defensa de los etarras, ya que considera que el tribunal «ha tendido en cuenta el contexto político, así como su papel en el proceso de paz». Tanto Sorzábal y Pla, que fueron los encargados de poner voz al comunicado de ETA en el que la banda anunció el «abandono definitivo de las armas», han sonreído y se han abrazado al conocerse la sentencia. El público que asistía a la audiencia, en su mayoría familiares y amigos de los detenidos, han aplaudido, y en los corrillos fuera de la sala algunos comentaban que era «el momento de celebrarlo».

Tanto el tribunal como el fiscal, que había pedido 9 años para ella y 6 para él, han tenido en cuenta la fotografía actual de ETA, disuelta desde mayo de 2018, o al menos la de los últimos años de la banda, cuando la organización era ya un animal moribundo. En otros tiempos, dos dirigentes de la organización con «un alto nivel de responsabilidad», como les ha definido el representante del ministerio público, se habrían enfrentado a penas mayores. Esta ha sido, precisamente, la estrategia de la defensa, intentar dirigir la mirada de los jueces hacia el presente de la banda y no sobre su pasado.

«No hemos venido a juzgar a artesanos en un proceso de paz sino a terroristas», ha señalado, no obstante, el fiscal en su alegato final, en el que había pedido que se les condenara por todos los cargos como miembros de una banda que ha generado 830 muertos y «muchos sufrimiento». Sorzábal, ha dicho, usa el proceso de paz como una «cortina de humo» para no responder contra las acusaciones, «como si el proceso de paz pudiera ocultar lo demás». La disolución de la banda no implica su «absolución», y lo que enmascara, ha señalado el fiscal, «es una derrota».

A lo largo del proceso, tanto Sorzábal y Pla como su abogada han evocado constantemente el proceso de paz y su papel como negociadores para que el tribunal tuviera en cuenta el contexto político a la hora de imponer una pena, algo que finalmente ha sucedido. «Existe un desajuste entre la verdad judicial y la verdad política», había dicho la letrada en la audiencia, a la vez que pedía a los jueces que encontraran «un punto de convergencia entre ambas verdades». Xantiana Cachenaut ha cuestionado incluso el mismo término «terrorismo», muy cargado «de emociones», según ha dicho, y sobre cuya definición «no hay un consenso internacional», y ha recordado que «hubo víctimas de los dos bandos». Para la letrada, ver el conflicto como un proceso de «vencedores y vencidos» es muy arriesgado «para alcanzar una paz durable en el País Vasco».

A diferencia de Sorzábal, a la que se le ha prohibido volver a pisar Francia una vez cumpla su condena, el tribunal ha tenido en cuenta los lazos familiares de David Pla con el territorio galo ya que sus dos hijos, de 16 y 3 años, están escolarizados en el País Vasco francés. Una vez salga de la cárcel, que su abogada calcula que será «cuestión de semanas», podrá entrar y salir de Francia sin problema.

Sorzábal cumple actualmente condena por tres causas en las que fue juzgada en rebeldía y otra más en la que se le impuso un año de prisión que ya ha cumplido. Al aplicarle el tribunal la refundición automática de las penas, con un cumplimiento máximo de 10 años, deberá permanecer en la cárcel como máximo hasta 2025, aunque saldrá antes por la reducción de condenas que se aplica en Francia. Entonces deberá será extraditada a España, extradición que, según su abogada, va a ser elevada al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

 

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