Mata a su mujer y suegros españoles en Pau y su hijo muere asfixiado tras quemar la casa

La Policía francesa, junto al inmueble donde han ocurrido los hechos. / Afp

El individuo, que se suicidó tras cometer los crímenes, había sido denunciado por su esposa hace unos días por malos tratos

FERNANDO ITURRIBARRIACorresponsal en París

Cinco miembros de una familia con tres integrantes españoles murieron ayer en la ciudad francesa de Pau (en el suroeste francés) en un aparente caso de violencia machista. Las fallecidos son el presunto autor de la masacre, un marroquí de 32 años, su mujer de 36, que lo había denunciado por malos tratos, sus suegros, que estaban de visita procedentes de España, y el hijo del matrimonio, nacido hace dos años en Pau. La madre, identificada como Manuela Morales Pérez, y sus progenitores, de 65 años, eran originarios de la localidad sevillana de Pilas.

La tragedia se produjo en el número 10 de la calle Richelieu, en pleno centro de la capital del departamento de Pirineos Atlánticos, al que pertenece el País Vasco francés. Una vecina llamó a las 6.40 horas a los bomberos porque salía humo de un apartamento situado en el primer piso del que no podía abrir la puerta y había sangre en la repisa de una de las ventanas. Cuando los servicios de emergencias irrumpieron en la vivienda comprobaron que un sofá, en combustión sin producir llamas, era el origen de la humareda que había invadido la escalera del edificio, de cuatro plantas. En el interior descubrieron cuatro cadáveres y al niño en parada cardiorrespiratoria intoxicado por las emanaciones de humo. La madre se encontraba atada y amordazada con cinta adhesiva alrededor del cuello y aparentemente había sido ahogada en la bañera. Los cuerpos de los abuelos maternos presentaban lesiones externas producidas por un objeto contundente.

El cabeza de familia, que no estaba fichado por la policía, se había cortado las venas de las muñecas. Los investigadores barajan la hipótesis de que asesinó a su esposa y a sus suegros, provocó el incendio voluntario y luego se quitó la vida. «Había mucha sangre por todas partes en el apartamento y el fuego fue probablemente prendido por el hombre que se suicidó», declaró el teniente de alcalde responsable de la seguridad de Pau, Marc Cabane.  

Profesora en un colegio

Manuela Morales Pérez trabajaba como profesora de español en el colegio La Hourquie de la localidad cercana de Morlàas y el próximo curso había sido destinada a un establecimiento docente de Poitiers. En un comunicado difundido por la tarde se confirmór que las víctimas estaban empadronadas en el municipio sevillano de Pilas. Un compañero de trabajo de Manuela Morales reveló que la mujer había presentado recientemente una denuncia por violencia de género contra su marido. Los vecinos dijeron que la semana pasada la Policía tuvo que presentarse en el domicilio por una violenta discusión en el seno de la pareja.

Malika, residente en el bloque, declaró que le habían despertado hacia las cinco de la mañana «fuertes golpes contra la pared, gritos de niño y mucho alboroto» en el apartamento. «Escuché una gran riña, el niño lloraba y la madre chillaba. Me levanté y el pequeño se calmó. Estamos acostumbrados porque no dejaban de pelearse. Siempre era lo mismo. A las seis y media nos despertaron diciendo que había fuego y nos encontramos en la calle», añadió otro de los 27 vecinos desalojados del inmueble por el humo.

La fiscal de Pau Cécile Gensac indicó que las primeras constataciones de la investigación se orientan hacia «la pista de un drama familiar ya que se produjo una disputa algo antes por la noche». En un comunicado precisó que la madre y su hijo «no presentaban huellas de golpes». Por el contrario, sus padres tenían heridas en la cabeza. Ni Manuela Morales ni su pequeño contabilizarán como víctimas de la violencia de género, según fuentes gubernamentales españolas, al producirse los crímenes en otro país. Sus familiares partieron ayer mismo de Pilas hacia Pau para hacerse cargo de la repatriación.

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