La ANC se radicaliza y presiona a Torra para que haga efectiva la secesión

Un activista de la ANC protesta frente a la sede de la Comisión Europea en Barcelona./EFE
Un activista de la ANC protesta frente a la sede de la Comisión Europea en Barcelona. / EFE

Cambia de estrategia y apuesta por la acción directa como la ocupación de la sede de la UE en Barcelona

CRISTIAN REINOBarcelona

La ANC tiene prisa. La Asamblea Nacional Catalana, durante años el principal motor movilizador del secesionismo, anunció este sábado un cambio de estrategia. Cansada de que la pugna entre los partidos no permita avanzar al proceso soberanista, la entidad secesionista ha dado un giro de 180 grados a sus movilizaciones y a partir de ahora apostará más por la «acción directa» que por las manifestaciones al uso, a las que además cada vez acude menos gente.

La organización soberanista culminó este sábado el encierro que 21 de sus miembros protagonizaron el viernes en la oficina que la Unión Europea tiene en Barcelona. Con esta ocupación, la ANC consuma su giro radical. No solo tiene que dar respuesta a la cada vez mayor desmovilización en el secesionismo, sino que tiene que hacer frente a la competencia de los CDR, protagonistas en la calle.

La Asamblea Nacional Catalana, que en un principio tenía previsto celebrar el viernes una manifestación en los jardines de Gracia, coincidiendo con el día del traslado de los presos a Madrid, cambió el guión a última hora y optó por la ocupación de la sede comunitaria para reclamar a la UE que presione a España para que permita un referéndum. La decisión cogió por sorpresa a los partidos, que habían anunciado su asistencia a la manifestación. Algunos tuvieron tiempo de adaptarse al guión, pero por ejemplo JxCat no envió a ningún representante.

Sí lo hizo este sábado al acto que puso fin a la ocupación de la delegación comunitaria, pero su ausencia del viernes ya es un síntoma de las relaciones cada vez más complicadas entre la entidad soberanista y los partidos. Hasta el punto que la ANC ha apadrinado la candidatura para la alcaldía de Barcelona de Jordi Graupera, al margen de la lista de Joaquim Forn, lo que ahonda en la división del independentismo de centroderecha. Con Esquerra, sus relaciones hace tiempo que son muy malas, después del rechazo a la vía unilateral de la formación republicana.

Riesgos

«Hay que asumir riesgos», afirmó la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, frente a la oficina de la UE. La plataforma civil habla de nueva etapa. No solo en el formato de sus protestas. También en el destinatario de las mismas. Hasta la fecha, la estrategia pasaba por organizar grandes movilizaciones para presentar el movimiento independentista como hegemónico. La presión iba dirigida contra las instituciones españolas para reclamar un referéndum. Ahora, pone también el foco en la UE, a la que Paluzie acusó de ser «cómplice» de la «represión» que a su juicio ejerce España contra el independentismo.

Pero sobre todo, el cambio de estrategia de la ANC viene marcado por su presión al Gobierno catalán. Forma parte del 'ADN' de la entidad marcar de cerca al presidente de la Generalitat («president, ponga las urnas», fue la célebre frase de Forcadell como presidenta de la ANC), pero no hasta el punto de movilizarse para protestar contra la Generalitat. A partir de este lunes, activistas se plantarán en la plaza Sant Jaume hasta el 1 de marzo para pedir a Torra que haga efectiva la república. La división aflora en vísperas del juicio del 'procés'. Mientras Junqueras y Puigdemont airean sus diferencias en público, la ANC escenifica su descontento con Torra por no culminar la ruptura.

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