Casado propone un pacto de Estado contra la brecha salarial en vísperas del 8-M

El líder del Partido Popular, Pablo Casado. / Foto: Efe / Vídeo: EP

El presidente del PP marca distancias con Vox en la precampaña y advierte a Abascal de que no se puede «detener a Torra» sin una orden judicial

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

A cuatro días del 8 de marzo, el PP reivindica su lugar en la lucha por la igualdad. En la cuenta atrás para las movilizaciones feministas, Pablo Casado ha empleado buena parte de su intervención de este lunes en defender el «balance de gestión» de su partido contra los malos tratos y contra la discriminación en el empleo. Ni una «lección» de la izquierda, ha dicho, antes de proponer un pacto de Estado para acabar en cinco años con la brecha salarial. «Que es, sobre todo -ha añadido-, no brecha contra la mujer sino contra las madres».

La agenda de los populares registra convocatorias prácticamente monográficas esta semana. Fuentes de la dirección avanzan que se anunciarán nuevas medidas. Entre otras, la reforma del Código Penal para extender la prisión permanente revisable a algunos casos de violencia de género. En realidad, se trata de penalizar, como ya planteó el PP, los asesinatos con secuestro previo y aquellos en los que no se revele el lugar en el que se encuentra el cadáver.

Este jueves, además, Casado se rodeará de sus candidatas municipales y autonómicas en un gran acto de partido y el sábado, un día después del 8 de marzo, se celebrará en Cartagena una convención sectorial para abordar propuestas sobre igualdad, natalidad, familia e iniciativas de apoyo a la maternidad. El PP intentará no volver a enredarse con la reforma de la ley del aborto y el retorno a la normativa de 1985; un asunto que no quieren incluir en su programa electoral.

Lo que los populares tratan de hacer es distinguirse del discurso de la izquierda, cuyo liderazgo en los avances de igualdad Casado ha puesto en duda. «La izquierda tradicionalmente nunca se ha ocupado de los derechos de las mujeres, para empezar porque estuvo en contra del sufragio de las mujeres y ahí están los famosos discursos de las primeras diputadas izquierdistas que lo negaban», ha sostenido en un desayuno de Nueva Economía Fórum.

En este sentido, ha ensalzado que las primeras mujeres en presidir el Congreso y el Senado fueron del PP -Luisa Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre- y ha recordado a aquellas que gobernaron comunidades autónomas y ayuntamientos de grandes ciudades.

«Está muy bien -ha insistido- que nos declaremos todos feministas, pero sin colectivizar y sin mentir y sin hacer demagogia». Además, ha dado por sentado que en estos días habrá formaciones políticas que «intenten enfrentar» a hombres y mujeres. «Tengo una hija -ha argumentado- y me parecería cínico por mi parte si yo hago un discurso de enfrentamiento de mi hija con mi hijo».

Distinguirse de Vox

Con la precampaña en marcha, Casado ha querido marcar en el mismo foro ciertas distancias con Vox. Ha reiterado que su primera medida, en caso de llegar a la Moncloa, será aplicar el 155 en Cataluña. Pero ha insistido en que no es posible decidir desde el Gobierno el arresto del presidente de la Generalitat que reclama el partido de Santiago Abascal. «A Torra no se le puede detener, le tiene que detener un juez. Es que yo cuando oigo cosas como 'vamos a expulsar a 52.000 extranjeros', pues lo tendrá que decir un juez», ha replicado. Que un ministro de Justicia pueda resolver sobre estos asuntos le parece que pasa en «la tierra de Maduro».

Es un gesto en el intento por rebajar el tono que han trasladado fuentes del PP en las últimas fechas, aunque el mensaje siga siendo el mismo. Los populares quieren hacer llegar la idea de que su dureza tuvo que ver con la necesidad de hacer oposición y apuntan que lo deseable ahora es que Casado adquiera un carácter «presidencial». Aun sin cambiar el discurso.

El PP acusa al Gobierno de «guerra sucia»

El PP llevará a la Junta Electoral Central la actividad del Gobierno cuando entre en funciones y las Cortes queden disueltas. Pablo Casado ha tachado de «desfachatez» la aprobación de nuevos reales decretos en los próximos encuentros del Consejo de Ministros y que el Ejecutivo bautice las reuniones como «viernes sociales». «Esto no es Venezuela -ha censurado-, es España en el siglo XXI». En todo caso, no ha aclarado si hay elementos suficientes para acudir también al Tribunal Constitucional.

Además, ha acusado a Pedro Sánchez de impulsar una «guerra sucia» contra el PP. Es la conclusión que extrae de la información de El Mundo sobre una petición del equipo del presidente a los ministerios en busca de argumentos con los que «atacar» a la oposición. «Ha pasado de ser un Gobierno caciquil -ha cargado contra el Ejecutivo del PSOE- a un Gobierno con prácticas mafiosas».

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