Casado pretende una campaña templada para atraer voto de centro

Casado, junto a su equipo de dirección, este jueves en la última reunión parlamentaria en el Congreso. /Mariscal / EFE
Casado, junto a su equipo de dirección, este jueves en la última reunión parlamentaria en el Congreso. / Mariscal / EFE

Alienta a los suyos a salir a la calle con un discurso «constructivo» y presiona a Rivera con la idea de que España Suma habría logrado mayoría absoluta

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

No sólo aspira a crecer por el trasvase de votos de Ciudadanos y Vox. El PP confía en poder atraer parte del electorado de centro que apostó por el PSOE en las elecciones del 28 de abril. Y eso exige una campaña más templada que la anterior. Mucho más contenida. De ahí que en la última reunión parlamentaria de esta legislatura en el Congreso, Pablo Casado pidiera este jueves a sus diputados y senadores salir a la calle con un discurso «constructivo»: «Yo no quiero el voto del miedo ni de la ira».

Las circunstancias han colocado a los populares, en este momento, en una situación quizá más cómoda que la de sus adversarios. El paso a un segundo plano, mientras naufragaban las negociaciones entre PSOE y Podemos para salvar la investidura de Pedro Sánchez, han permitido a Casado permanecer al margen de la partida, sin desgaste, y ensayar un nuevo perfil. Ahora se trata, aseguran en la formación conservadora, de tejer un discurso «propositivo» que no ahuyente voto ni movilice, como pudo ocurrir el 28-A, a la izquierda. Y, a partir de ahí, intentar sumar apoyos. En la derecha y en el centro, aunque el horizonte del PP de las grandes mayorías esté lejos.

Esa es la pretensión del equipo de Casado, que se aferra a su oferta de España Suma como la mejor herramienta para apelar a la unidad de voto, ahora disperso, de manera letal para el PP, en Ciudadanos y Vox. La presión sobre Albert Rivera, reticente a participar en la operación ante el riesgo de quedar diluido, subió este jueves: el líder de los populares aseguró a los suyos que la hipotética coalición habría logrado mayoría absoluta en las pasadas elecciones.

Los cálculos

Es el resultado de una simulación que ha hecho el PP teniendo en cuenta los votos que obtuvieron los populares, Ciudadanos, Vox y Navarra Suma el 28 de abril. Si a esos más de once millones se les aplica la ley electoral, en Génova calculan que la derecha habría llegado a los 176 diputados. Pero incluso con una alianza con los liberales, creen que habrían superado los 140 escaños y que en los próximos comicios mejorarían sus opciones en el Congreso. Aunque para reproducir el esquema de los gobiernos autonómicos siempre sería necesario el partido de Santiago Abascal.

En Ciudadanos, sin embargo, no tienen tan claro que una coalición electoral garantice conservar el mismo número de votos. Entienden que podría subir la abstención en el centro derecha al tener menos opciones entre las que elegir. Sea como sea, Rivera ya ha dado portazo a la posibilidad de concurrir con el PP. Tampoco contempla un pacto para articular listas conjuntas en el Senado, aunque los populares mantengan la puerta abierta a unir fuerzas en algunas circunscripciones.

Con la expresión de esa esperanza los de Casado quieren presentarse, al menos, como valedores de una fórmula para luchar contra la fragmentación, que, a juicio de su jefe de filas, es el «salvavidas» de Pedro Sánchez. Y ese será su eje de campaña: el líder del PSOE es el responsable de la repetición electoral y la división en la derecha le da alas. La maquinaria se activará el lunes con un encuentro del Comité Ejecutivo Nacional en el que se conocerá al director de la campaña.

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