Casado se ofrece como antídoto ante el balance «catastrófico» del Gobierno

Casado se ofrece como antídoto ante el balance «catastrófico» del Gobierno

El presidente del PP dibuja un panorama desolador y presenta a su partido como el único capaz de revertir las consecuencias del paso de Sánchez por la Moncloa

NURIA VEGAMadrid

En una nueva versión, más exacerbada, del clásico «el PP o el caos», Pablo Casado ha expuesto esta mañana un balance «catastrófico» de estos seis primeros meses de Gobierno de Pedro Sánchez. Política autonómica, educativa, económica, migratoria, antiterrorista... No hay área en la que los conservadores encuentren motivos para la tranquilidad. El líder de los populares ha alertado de que el actual Ejecutivo se orienta con la misma brújula que manejaba José Luis Rodríguez Zapatero y que condujo el país, ha dicho, a una «crisis institucional y territorial gravísima». Y su conclusión vuelve a ser la misma de siempre: sólo los suyos pueden revertir el panorama desolador.

En un año intensamente electoral, el PP no dará tregua al Gobierno. Con Ciudadanos asentado en el centro y Vox asomando por el extremo, la competencia en el espectro político de los populares es más fuerte que nunca. Fuentes del partido explican así el endurecimiento de sus postulados y el viraje a la derecha. Argumentan también la necesidad de ofrecer un discurso muy definido, emocional y de vuelta a los pilares tradicionales de la formación para recuperar a los desencantados que abandonaron las siglas en la última etapa de Mariano Rajoy.

Y hoy por hoy los reproches al Gobierno proporcionan al PP la oportunidad de definir los ejes de su nuevo discurso. Casado, que estaba de visita en Logroño para presentar a los candidatos de La Rioja, ha cargado este viernes contra la «política económica nefasta, irresponsable y al dictado de Podemos» emprendida por Sánchez. Contra su dependencia de los independentistas en el Congreso y las «cesiones letales» en materia educativa y de lenguas. Contra la «lamentable» gestión de los asuntos internacionales, el «desastre» en seguridad y la «demagogia» que ha desembocado en «la peor crisis de inmigración de la década, por lo menos». Y, por último, contra los acercamientos de presos de ETA y el «legado vergonzante» del Ejecutivo en el ámbito antiterrorista.

No ha pasado por alto ni uno de los asuntos que han copado las portadas de los medios de comunicación estos días. Ha justificado que el PP tumbara ayer los objetivos de estabilidad del Gobierno en el Senado por ser un «suicidio económico». Ha enmarcado la llegada del buque Open Arms a Algeciras con más de 300 inmigrantes rescatados en el Mediterráneo en el «efecto llamada» del Ejecutivo socialista. Y, tras el asesinato de Laura Luelmo, ha defendido la prisión permanente revisable como respuesta a este tipo de crímenes sin necesidad de poner el foco en el «género» de la víctima.

Recuperar el poder

En resumen, el relato de Casado concluye que la moción de censura del PSOE «con los enemigos de España iba dirigida a la destrucción de España». Y en este escenario se ofrece como solución. «El PP debe volver al Gobierno cuanto antes, estamos preparados, somos la única fuerza moderada, tranquila, pero sin complejos para defender a España por encima de todo y recuperar nuestro prestigio internacional, nuestra prosperidad económica, nuestra dignidad institucional y nuestra defensa de la unidad territorial e igualdad de todos los españoles», ha arengado a los suyos.

El modelo para recuperar el poder en las elecciones autonómicas, locales y generales es el mismo que al PP le ha funcionado en Andalucía. Y «replicar» esta vía significa que allí donde los populares no consigan la añorada mayoría absoluta, buscaran en Ciudadanos y Vox los apoyos para sumar y gobernar.

 

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