La 'canibalización' irrumpe en el tráfico ilegal de armas en España

Armas incautadas en un almacén de Getxo, en enero de 2017 / EFE/Atlas

La lucha contra la venta irregular de pistolas, rifles y fusiles se ha convertido ya en una prioridad de los servicios antiterroristas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La 'canibalización' es un procedimiento consistente en la utilización de piezas procedentes de diferentes armas de fuego, principalmente partes fundamentales que están sometidas a un estricto control legal, para la creación de armas completas. Y todo ello de forma ilegal y muy difícil de perseguir.

Esta técnica, en su plenitud, ya ha irrumpido en España. Agentes de la Policía Nacional, en el marco de la 'operación Alpes' desarticularon el pasado 31 de diciembre en Sevilla al primer grupo dedicado exclusivamente al tráfico ilícito de armas por «canibalización» con la detención de dos de sus componentes.

Los agentes se incautaron de dos subfusiles automáticos, junto a varias piezas específicas destinadas a su rearme, un rifle de cerrojo del calibre 5.56 activo, un rifle de cerrojo del calibre 22 Little burguer activo, dos rifles del calibre 22, un arma corta Glock activa, catorce armazones de armas Glock, diferente munición de guerra del calibre 5.56, más de 2000 cartuchos del calibre 9mm así como varias piezas –agujas percutoras, cañones Glock, silenciadores- y herramientas para ensamblar armas de fuego.

Este verdadero arsenal de armas ya listas para su uso y de piezas para crear armas 'frankenstein' había sido recopilado poco a poco por el líder de la trama a través de la compra de material en el extranjero por internet –y siempre por separado- de los diferentes componentes para evitar el seguimiento policial. El cabecilla, que contaba con una red de suministradores de confianza, hacía llegar a España los componentes a través de una sofisticada red de entregas postales para luego crear en su taller clandestino armas perfectamente operativas.

Este nuevo golpe policial se enmarca en la denominada 'Operación Armstrong' del, plan de acción operativo 2018 del llamado Empact Firearms, el programa de la UE contra el tráfico internacional de armas en el que España está cada vez más activa.

Y es que hace solo un lustro no eran tan habituales las operaciones contra el tráfico de armas, sobre todo automáticas y de guerra, en España. De hecho, según el Ministerio del Interior, los servicios antiterroristas ya emplean buena parte de sus recursos en combatir este mercado ilícito.

Hoy mismo, la Policía Nacional recordó que en los últimos cuatro años se han multiplicado sus operaciones contras las redes de tráfico de armas y que estos grupos son cada vez más potentes. «Las operaciones realizadas recientemente han destacado por su complejidad, debido a la fuerte preparación y organización de los delincuentes», destacó Interior.

El balance, solo de la Policía Nacional y solo desde 2015, da cuenta de la envergadura del problema. En enero de 2017 en el mayor golpe de la historia de España a estas redes fueron decomisadas 12.000 armas de guerra inutilizadas, aunque perfectamente reactivables en una conocida armería de Getxo, en Vizcaya. También en Vizcaya, concretamente en la localidad de Gordejuela, la Policía Nacional llevó a cabo la 'operación Can', que permitió la detención de una persona que adquiría armas detonadoras en armerías del extranjero para convertirlas en armas de fuego reales.

En Jaén, la Policía Nacional detuvo a una persona por gestionar vídeos y tutoriales relacionados con la fabricación de armas y Benidorm, en la 'operación Alza', los servicios antiterroristas desarticularon, con ocho detenciones, a grupo criminal que se dedicaba a la contraventa, modificación y reactivación de armas de fuego.

 

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