El «totum revolutum» de la caja fuerte robada a Abel Matutes

Agentes de la Policía posan con el dinero de Matutes recuperado del robo en sus oficinas de Ibiza./R.C.
Agentes de la Policía posan con el dinero de Matutes recuperado del robo en sus oficinas de Ibiza. / R.C.

La defensa de un policía acusado de encubrir el saqueo de 2,7 millones pide que el empresario testifique en el juicio para aclarar el origen del botín

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

«La caja fuerte era un 'totum revolutum' donde se llevaba dinero de distintas procedencias y negocios, pero en cuantía no suficientemente clara (…) Sinceramente no se deduce de forma diáfana ni todo el dinero que tenía que haber ni el que en su caso falte».

El juzgado de Ibiza que instruyó el robo de 2,76 millones de euros, supuestamente, la noche del 25 de octubre de 2013 en la sede central del Grupo de Empresas de Abel Matutes ya advirtió en un auto, fechado en mayo siguiente, de las dudas sobre la cuantía sustraída y su origen.

Así se recoge en un escrito presentado en el órgano judicial previo a la apertura de juicio oral. Una causa por la que se sentarán en el banquillo dos agentes de la Policía Nacional acusados por la Fiscalía: Rafael Rodríguez, a quien reclama cinco años de prisión como autor material del robo, y José Joaquín Fernández, para quien solicita 21 meses de cárcel por un delito de encubrimiento.

El primero era, además, vigilante de confianza del exministro del PP, vivía con su mujer y sus tres hijos en una casa del empresario y cobraba 1.500 euros al mes desde 2009 por esta actividad incompatible con su función policial. Una circunstancia que supuso su posterior expulsión del Cuerpo. El Ministerio Público le pide, asimismo, que indemnice a Matutes con el dinero que faltaría por recuperar: 995.000 euros.

Tras su detención, Rodríguez confesó los pormenores de la sustracción -anuló las cámaras de seguridad, abrió con un soplete comprado en internet la caja fuerte, metió los millones en una bolsa y salió por un patio interior-, por lo que su condena se da por hecha.

En cambio, más batalla promete dar en el juicio la defensa del segundo agente, a quien Rafael le pidió que le ayudara a esconder parte del botín. La Fiscalía remarca que éste sabía que el dinero procedía del robo en las oficinas de Matutes y accedió a esconderlo con la ayuda de su novia, aunque su defensa alega que desconocía la procedencia de la bolsa y que, en todo caso, hubo irregularidades en la cadena de custodia del dinero recuperado por los investigadores policiales. En concreto, en la aprehensión, la apertura de dos cajas con los miles de euros, el conteo, su entrega a la Policía Científica y la obtención de huellas.

«Saltó por los aires»

Según el escrito de defensa del agente Fernández, hoy suspendido de empleo y sueldo a la espera del juicio, la recuperación del dinero de su finca se produjo sin la presencia de su abogado, no se tomaron fotos del lugar ni huellas y tras producirse el conteo y la supervisión de la Científica devolvieron las cajas al 'rey del ocio' de la isla pitiusa.

«Yerran estrepitosamente al contar los paquetes. Primero son 35 y en una posterior modificación de las actas suman 61. Mezclan los fajos en las dos cajas y varían los envoltorios originales, los que nos hace pensar que se inventan las pruebas científicas contra nuestro demandante», señala el escrito.

Por este motivo, el abogado Fernando Pamos ha pedido en la prueba testifical del juicio que declaren los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía que participaron en las pesquisas. Para ello ha aportado una foto de los funcionarios con el dinero recuperado, en actitud satisfecha, en la que se aprecia un cartel con la cantidad registrada pero no el envoltorio original de los paquetes intervenidos.

«Es esencial lo anterior para fiscalizar la cadena de custodia, que entendemos saltó por los aires, y la exactitud del atestado con relación a la devolución a Empresas Matutes», apunta el abogado.

Otra línea de prueba en la vista oral es la posible testifical del propio Abel Matutes, propietario del dinero presuntamente sustraído y «empleador» del acusado Rafael Rodríguez. La defensa quiere que explique los pormenores sobre el origen del dinero, si procedía de las cajas de la discoteca Ushuaia, si se llevaba a las oficinas centrales en «bolsas y mochilas» por personal de su confianza -a quien se solicita identificar- y los recibís de las cantidades movidas.

Una batería de diligencias que en su día rechazó el juzgado de Ibiza que instruyó la causa, que no interesó abrir una línea paralela de investigación para conocer el origen de los 2,76 millones y su fiscalización. Esto se 'solucionó' con un informe de parte de una consultora.

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