La Generalitat releva al jefe de los Mossos en plena polémica por la guardia pretoriana de Torra

Miquel Esquius. / EFE

Eduard Sallent sustituye por sorpresa a Miquel Esquius, que solo llevaba 10 meses en el cargo

CRISTIAN REINOBarcelona

Miquel Esquius ha sido destituido este lunes como jefe de los Mossos d'Esquadra. Esquius solo ha permanecido al frente de la Policía catalana 10 meses, tras coger el testigo de Ferran López, que fue quien relevó a Josep Lluís Trapero, que en breve será juzgado en la Audiencia Nacional por sedición por su presunta implicación en el proceso secesionista.

Se trata de la segunda remodelación de calado en la cúpula de los Mossos durante el mandato de Quim Torra, que ayer cumplió un año en el cargo. El consejero del Interior, Miquel Buch, ha anunciado esta mañana el nombramiento de Eduard Sallent como máximo responsable de la Policía autonómica. Sallent asciende como jefe de los Mossos desde la Comisaría General de Información donde hasta ahora era subjefe.

El cambio en la cúpula policial catalana llega en plena polémica en torno a la decisión de la Generalitat de crear una unidad de guardia presidencial, una especie de guardia pretoriana para escoltar a Quim Torra, integrada por agentes de los Mossos, pero al margen de la estructura del cuerpo policial y que ha generado malestar en el seno de la Policía autonómica.

Buch ha justificado el cambio en el hecho de que a su juicio Esquius ha ejercido un papel de «puente», entre el periodo anterior a su mandato marcado por el 155 y el actual que debe llevar hacia la «normalidad», según el consejero. «Se abre una nueva época», ha señalado Miquel Buch, que ha encargado al nuevo jefe de los Mossos la labor de «apartar al cuerpo policial del debate partidista y centrarlo exclusivamente en la prestación de seguridad ciudadana», según el nuevo jefe policial. «Queremos dar un nuevo impulso a los Mossos» preparar la «Policía del futuro», ha apuntado el consejero.

El pasado mes de enero, el Departamento del Interior de la Generalitat acometió cambios de calado en la dirección del cuerpo policial, muy criticado el pasado mes de diciembre, después de la intervención de los Mossos en Girona y Terrassa contra manifestantes del independentismo radical. El principal damnificado fue el que hasta entonces comandaba la unidad de antidisturbios de la Policía catalana, Carles Hernández. El relevo de Hernández se produjo después de que Torra lanzara un ultimátum a su consejero de Interior y le advirtiera de que si no cortaba cabezas, lo haría él mismo. Buch no tiene buenas relaciones con la cúpula policial desde que calificó a los Mossos de policía «no democrática» tras las cargas de Girona y Terrassa.