La Hullera Vasco Leonesa aumenta la deuda con su plantilla y mantiene el impago de las 'extras' pese a obtener beneficios por 5,9 millones

Trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa. /
Trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa.

La administración concursal no abona la extra de Navidad y aumenta su deuda: tres nóminas, el plus del transporte desde 2015 y siete extras

A. CUBILLASLeón

No hay paz en la Hullera Vasco Leonesa. Ni tan si quiera, en la antesala de su cierre definitivo. Los impagos, que se han sucedido en los últimos años, siguen siendo una tónica habitual en el seno de la minera.

El último incumplimiento, la extra de Navidad, que la administración concursal no ha hecho efectiva los 72 trabajadores que conforma su plantilla. En torno a 600 euros por trabajador, lo que asciende a un montante de 43.200 euros.

Todo ello, a pesar de que el informe trimestral de la Vasco arroja un balance positivo de 5,9 millones de euros y que, según denuncian desde la plantilla, no justifica el incumplimiento por parte de los administradores.

De esta forma, la Hullera adeuda a sus trabajadores las tres extras del 2018 a lo que se sumaría otras cuatro extras, tres nóminas y el plus del transporte de los ejercicios de 2015, 2016 y 2017.

Y todo ello ocurre a algo más de 15 días de que la Hullera Vasco Leonesa pase a formar de la memoria del sector del carbón.

El 28 de diciembre cerrará para siempre y pondrá fin a una empresa cuya historia arrancó en el año 1893 y que se convirtió en la referente de la minería privada de España, siendo uno de los principales emblemas industriales de la provincia de León.

Historia de la Vasco

El 28 de diciembre de 2018 se dará un portazo a más de un siglo de historia -125 años-, se pondrá punto y final una de las empresas más señeras de la minería española pero, sobre todo, a uno de los emblemas y músculo económico de la montaña central leonesa.

En 1893 se fundó la Sociedad Anónima Hullera Vasco Leonesa a raíz de la compañía Amézola y Cía. Con un capital de 1.375.000 pesetas y con acciones por valor de 500 pesetas, esta empresa comenzó a funcionar con José de Amézola y Viriga como presidente.

El nombre de esta empresa tiene una fácil explicación. Se determinó en llamarle Hullera porque iba a explotar hulla, y Vasco Leonesa porque fusionaba el capital vizcaíno de Amézola con los recursos de la provincia leonesa. De hecho, el hijo de José de Amézola, de mismo nombre, fue el primer medallista español en unos Juegos Olímpicos, en París 1900, en la modalidad de pelota vasca.

La compañía comenzó a crecer rápidamente, a un ritmo espectacular, logrando asentarse como una de las empresas mineras de referencia en las cuencas de Asturias y León, las más importantes del país.

A principios de los 40, Emilio del Valle Egocheaga hizo una oferta de compra de las minas e instalaciones de esta sociedad, de manera que la Hullera Vasco Leonesa cambió de manos. Las familias Valle, Manzanares y Díez se convirtieron así en el núcleo accionaral más importante de la compañía y que experimentó un crecimiento aún más grande.

Desde los años 60 y 70, la Hullera Vasco Leonesa vivió su época dorada. Con la comarca de la montaña central en pleno auge y la producción alcanzando techos históricos, llegando a las 870.000 toneladas, se puso en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa: la construcción de la central térmica de La Robla.

Tras unos años de consolidación, y bajo la presidencia de Antonio del Valle, se ejecutaron distintas obras destinados a asegurar el futuro de la empresa. Entre ellos cabe destacar el lavadero y la construcción de un túnel para transportar el carbón desde las explotaciones hasta la central térmica

 

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