Sánchez promete «crear oportunidades» para las comarcas mineras el mismo día que cierra La Vasco

Logotipo de la Hullera Vasco Leonesa en una imagen de archivo./
Logotipo de la Hullera Vasco Leonesa en una imagen de archivo.

Sin mencionar de forma específica las zonas mineras de la provincia el presidente del Gobierno ha asegurado que el proceso será «justo, sentando las bases de un futuro próspero»

E.C. | J.C. | A.C.León

«Hemos apostado porque la transición ecológica sea justa sentando las bases de un futuro próspero».

Son palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su última rueda de prensa del año al referirse al proceso que impulsa su ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y que afecta de una forma especial a la provincia de León.

Pedro Sánchez no mencionó a las cuencas leonesas pero su mensaje llegó de un modo especial en su compromiso de «no olvidarse» de las comarcas afectadas. «Al contrario, este gobierno quiere darles y crear oportunidades», afirmaba.

En su intervención, Sánchez también incidía, al hablar de este proceso de transición ecológica, que el Ejecutivo del país ha impulsado «el autoconsumo y la eliminación el impuesto al sol».

El mismo día que la Hullera muere

Sus palabras llegaron el mismo día en el que en León se producía el cierre de toda una enseña del sector minero: la Hullera Vasco Leonesa.

Este viernes sus trabajadores han cruzado por última vez la puerta de esta explotación, todo un icono y al mismo tiempo una enseña de lo que el sector fue para la provincia.

Así el 28 de diciembre se ha dado de este modo un portazo a más de un siglo de historia -125 años-, y se pone punto y final una de las empresas más señeras de la minería española pero, sobre todo, a uno de los emblemas y músculo económico de la montaña central leonesa.

Fundación

En 1893 se fundó la Sociedad Anónima Hullera Vasco Leonesa a raíz de la compañía Amézola y Cía. Con un capital de 1.375.000 pesetas y con acciones por valor de 500 pesetas, esta empresa comenzó a funcionar con José de Amézola y Viriga como presidente.

El nombre de esta empresa tiene una fácil explicación. Se determinó en llamarle Hullera porque iba a explotar hulla, y Vasco Leonesa porque fusionaba el capital vizcaíno de Amézola con los recursos de la provincia leonesa. De hecho, el hijo de José de Amézola, de mismo nombre, fue el primer medallista español en unos Juegos Olímpicos, en París 1900, en la modalidad de pelota vasca.

La compañía comenzó a crecer rápidamente, a un ritmo espectacular, logrando asentarse como una de las empresas mineras de referencia en las cuencas de Asturias y León, las más importantes del país.

Emilio del Valle

A principios de los 40, Emilio del Valle Egocheaga hizo una oferta de compra de las minas e instalaciones de esta sociedad, de manera que la Hullera Vasco Leonesa cambió de manos. Las familias Valle, Manzanares y Díez se convirtieron así en el núcleo accionaral más importante de la compañía y que experimentó un crecimiento aún más grande.

Desde los años 60 y 70, la Hullera Vasco Leonesa vivió su época dorada. Con la comarca de la montaña central en pleno auge y la producción alcanzando techos históricos, llegando a las 870.000 toneladas, se puso en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa: la construcción de la central térmica de La Robla.

Tras unos años de consolidación, y bajo la presidencia de Antonio del Valle, se ejecutaron distintas obras destinados a asegurar el futuro de la empresa. Entre ellos cabe destacar el lavadero y la construcción de un túnel para transportar el carbón desde las explotaciones hasta la central térmica

 

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