Victorino González se atribuye «la paz» en Caja España en un periodo de «anomalías y desavenencias» en la entidad

El expresidente de Caja España./
El expresidente de Caja España.

El expresidente de Caja España entiende que la desaparición de las cajas ha supuesto «la pérdida de algo nuestro» y «una desconfianza» por parte de la sociedad en las entidades bancarias

ICAL

El expresidente de Caja España Victorino González se atribuyó hoy la recuperación de «la paz» en la entidad y las «ganas de trabajo» durante el tiempo en el que ocupó el cargo, en especial después de un año «difícil y raro» en el que se produjeron «anomalías y desavenencias». Fue este clima de falta de entendimiento lo que propició su llegada a la Presidencia de Caja España, donde estuvo desde el año 2004 hasta mediados de 2006, según dijo esta tarde en su declaración en la comisión de investigación de las cajas celebrada en las Cortes.

González recordó que llegó a la Presidencia «como consecuencia de las anomalías y discrepancias» y porque no había «consenso» en la entidad. El expresidente se refirió al año 2003, antes de su llegada, como un año «difícil y raro» en el que se produjeron «enfrentamientos y desavenencias», y estimó que fue elegido «por no tener adscripción a ningún grupo político». Gracias al trabajo, a la capacidad para negociar o el estudio de las operaciones y temas que se iban a abordar en el Consejo y a «una conjunción de entendimientos» se recuperó «la paz» y las «ganas de trabajo», lo que hizo pasar a Caja España «de los ránkings más bajos al lugar que le correspondía».

El exalto ejecutivo financiero apostilló que esas discrepancias venían motivadas en muchos casos por la «falta de discrección» de los contenidos del Consejo de Administración porque «parecía que éramos más de la prensa rosa que de la prensa salmón», aunque apostilló que no eran desavenencias «trascendentales». A su juicio, la receta para la mejora de los resultados con su llegada a la Presidencia fueron dar confianza «absoluta» a los técnicos de la Caja, a quienes se exigían informes «concretos y estudiados» para posteriormente tomar decisiones «fáciles y con soporte técnico» y por unanimidad porque, si anteriormente había un trabajo previo «no era tan profundo y tan desmenuzado».

Todo ello confirió, a su juicio, confianza a los empleados y a la opinión pública, de forma que el resultado «fue el que fue». Durante su intervención, González explicó que durante su primer año de mandato, en 2004, se mejoraron «sustancialmente» los beneficios de la entidad y un año más tarde se alcanzó el beneficio récord. En los dos años que estuvo al frente Caja España insistió en que la entidad gozó de «un ambiente de tranquilidad, ilusión y gran trabajo por parte de los empleados, de ahí los beneficios obtenidos».

En ese periodo, la Obra Social creció también desde los 15 millones de 2003 a los 25 de 2004 y a los 27 de un año más tarde, algo que permitió contribuir como «los mayores aportadores» a la Fundación del Patrimonio de Castilla y León o la firma de muchos convenios en la zona de implantación, con entidades tanto públicas como privadas, entre otras actividades. También recordó la apertura de oficinas en «bastantes zonas nuevas» cuya implantación se llevaba a cabo «cuando había garantías del mantenimiento de esa sucursal».

Dados los buenos resultados que la Caja obtuvo durante la Presidencia de Victorino González, con unas mejoras «evidentes», aclaró que no se presentó para continuar al frente de la entidad por la falta de consenso. Después de haber transmitido su voluntad de seguir si no había más candidatos, la presentación de otros aspirantes le hizo retirarse de la carrera para evitar «una confrontación en la Caja» después de haber vivido «lo que había vivido antes». Sin embargo, se felicitó por haber sido capaz de «reencauzar» a la entidad y devolverla «al lugar donde tenía que haber estado». Sin embargo, no quiso entrar a valorar los motivos por los que Santos Llamas aspiró y consiguió ser presidente de Caja España.

En definitiva, González recalcó que todas las operaciones sometidas a aprobación por parte del Consejo iban acompañadas de los informes de los técnicos de Caja España y durante su Presidencia apostilló que «todo se desarrolló con normalidad» en su intento por inculcar un carácter emprearial «para que la gente viera que si no había rentabilidad, holgaba lo demás». Aunque aclaró que entre los integrantes del Consejo de Administración había «gente con más preparación que otros», apostilló que todos ellos tenían «buena voluntad y buena predisposición a colaborar, y en mi época, nadie intentaba opinar de lo que no conocía».

Posibles riesgos

Sobre las advertencias realizadas por el Banco de España de deficiencias en inversión crediticia y de la asunción de un riesgo por la falta de evaluación «con toda la cautela», González negó haber recibido ningún tipo de advertencia durante su mandato ya que, de haber sido así, se hubieran adoptado medidas «en el acto» para estudiar «a fondo» esas recomendaciones.

González no ocultó que el Banco de España estaba «preocupado» por las filtraciones que se producían del contenido de los Consejos de Administración, pero al comprobar que se estaba produciendo «otra forma de actuación», en 2005 le felicitaron por la marcha que estaba llevando Caja España. Además explicó que el Banco de España recibe informes de todas las entidades y dispone de «medios» para advertir de cualquier tipo de anomalía y fijar los límites a cada entidad. «En mi época nunca sucedió nada de esto», aseveró.

Desaparición de las cajas

Igualmente, González lamentó la desaparición de las cajas de ahorro, que eran «algo nuestro» y que «ahora no tenemos», lo que a su juicio ha supuesto «una desconfianza» de las entidades bancarias por parte de los ciudadanos. Estimó que en su desaparición han intervenido «varios factores» y no solo la burguna inmobiliaria, ya que de haber sido así, el Banco de España «tenía datos suficientes para haber parado esa burbuja», consideró. «Habría que preguntarse a quién interesaba más su desaparición, desde que las cajas se convirtieron en bancos, a ver quién competía con ellas», se preguntó.

Para González, las cajas de ahorro fueron sufriendo una «transformación» y se convirtieron «en un banco más», de manera que las cajas de ahorro de hace un tiempo «no son las que hemos conocido mucho tiempo atrás» y pasaron a tener un comportamiento «como cualquier entidad bancaria». El expresidente de Caja España declaró haber sido cliente exclusivo de la entidad, que era «importante» para él, por lo que lamentó su desaparición.

«A la Caja se le veía como el lugar donde se acudía a todo, y siento que se haya perdido», dijo. Sin embargo, no quiso entrar a valorar si la posterior fusión se hizo bien o mal, porque alegó no disponer de datos suficientes para poder dar una opinión al respecto, aunque matizó que «los resultados están ahí».

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